Quartin, el bar sin etiquetas, abre sus puertas en Turín
Un nuevo punto de encuentro en Turín promete revivir la auténtica esencia de los locales de antaño. Diseñado por Velvet Studio y dirigido por Gianluca Bocchetta, Quartin ha abierto sus puertas en el corazón del barrio de Vanchiglia para ofrecer una experiencia amena y espontánea, alejada de los estereotipos de lo vintage ostentoso.
El alma auténtica de un barrio que cuenta su historia.
En un paisaje urbano en constante evolución, la necesidad de espacios que permitan que el tiempo fluya con naturalidad se hace cada vez más evidente. Quartin nació de esta premisa: una idea nacida de la sencillez de un encuentro entre amigos y transformada en un bar que rechaza las etiquetas para redescubrir el placer del momento presente. Ubicado en Via Santa Giulia 21, a pocos pasos de la otra creación del equipo de Ciao Cara, el local recibe a sus clientes con un único escaparate y un toldo amarillo que insinúa su ambiente íntimo. El interior gira en torno a una gran barra de madera con taburetes altos, un espacio donde el anfitrión no solo sirve bebidas, sino que también recopila historias de días cotidianos, buenos y malos. El nombre evoca el clásico barrio del vino, símbolo universal de la sociabilidad italiana, mientras que el lema "Hazlo tú mismo" resume la relación de confianza ciega entre quienes están en la barra y quienes se sientan a disfrutar de un momento de relax. No se trata de un ejercicio de estilo, sino de un refugio donde redescubrir detalles familiares que traen recuerdos de la infancia.
Una oferta tradicional de vasos populares y helado suave.
La oferta culinaria de Quartin refleja fielmente su filosofía, dividida entre un aperitivo sencillo y un postre diseñado para evocar recuerdos de la infancia. Para quienes buscan el sabor de la tradición, el menú ofrece clásicos asequibles de antaño: desde aceitunas picantes y gorgonzola servidos con pepinillos y palitos de pan, hasta chiles rellenos, salami con vino amarillo pajizo y las omnipresentes anchoas en mantequilla. Quienes deseen saborear cada matiz pueden optar por el rico Cabaret Mix, quizás acompañado de focaccia caliente en su versión clásica con jamón y queso o con una tortilla. La carta incluye cervezas de barril, refrescos de añada, clásicos de bar como Soldatini di Crodino o Campari, y una selección minimalista de cócteles emblemáticos. Como contrapunto a estos sabores salados, se sirve helado de fiordilatte suave durante todo el día, enriquecido con deliciosos aderezos como cereza negra, gianduja o tiramisú. No faltan opciones más indulgentes, como galletas rellenas servidas en tazas de acero, pensadas para aquellos que desean disfrutar de un dulce en la mesa o durante un paseo.
Un diseño significativo y la ligereza de un hipopótamo.
El diseño interior de Velvet Studio refleja un profundo respeto por la experiencia del cliente, evitando cuidadosamente la sensación de un museo de antigüedades. Las paredes presentan tonos cálidos y profundos, combinados con un amarillo pajizo que evoca los detalles de las ventanas del bar. Elementos icónicos como la paja vienesa enmarcan las estanterías, creando un estilo setentero, mientras que el mármol y la madera se trataron con un acabado mate in situ para mantener un aspecto vibrante y acogedor. Las paredes antiguas se rasparon para revelar el material original, eliminando los azulejos existentes. Como broche de oro, el lema "Stai soft" (Relájate), una auténtica declaración de intenciones que invita a los clientes a desconectarse del flujo constante de estímulos externos. Un toque de ironía y surrealismo lo aporta la figura de un gran hipopótamo rojo suspendido sobre la barra: un elemento visual imponente que, flotando en el aire desafiando todas las leyes de la física, se convierte en el manifiesto conceptual de Quartin, demostrando cómo la ligereza puede surgir incluso de las apariencias más inesperadas.
Cuarenta
Vía Santa Giulia 21
