El restaurante The Horses abre sus puertas en Clerkenwell con un menú de mariscos británicos e irlandeses
El grupo Public House ha transformado el antiguo Coach and Horses en un pub-restaurante donde las paredes de yeso visto y los manteles blancos enmarcan una estricta selección de ostras y pescados autóctonos.
El grupo Public House Group ha inaugurado esta semana The Horses en Clerkenwell. El nuevo local transforma el antiguo pub Coach and Horses, con doscientos años de antigüedad, en un espacio gastronómico exclusivo que sitúa el marisco británico e irlandés en el centro del salón.
El interior se despoja del legado del antiguo bar de periodistas y de la década posterior del restaurante Coach de Henry Harris. El yeso visto y la madera maciza se disponen a una distancia precisa de los manteles blancos y las velas encendidas, creando una geometría sobria que dirige la mirada directamente hacia el plato.
El menú de lanzamiento ofrece cuatro variedades distintas de ostras —Achill, Lindisfarne, Carlingford y Jersey— junto con cangrejo, cigalas, langosta, almejas, berberechos, calamares y tres opciones de pescado ahumado. Estos se presentan directamente sobre el yeso y el lino, requiriendo una atención pausada que evoca la estrategia de esperar el cambio de marea.
Para quienes prefieren evitar el marisco, la cocina ofrece pastel de patata y Wigmore, col hispi con algas, pollo, filete de onglet y chuleta de cerdo. El menú mantiene la misma estructura rigurosa y pausada en el plato. No hay lugar para la improvisación propia de una cocina apresurada.
Este local es el más reciente de una cadena de establecimientos con cuatro años de antigüedad que incluye The Hart en Marylebone, The Hero, The Fat Badger y The Pelican. El cambio supone un alejamiento del local de su pasado como anexo del Guardian, cuando el periódico se trasladó a King's Cross en 2008.
El lanzamiento oficial tendrá lugar el lunes 28 de septiembre, tras una inauguración informal con precios reducidos para los suscriptores del boletín informativo. El precio final aún no se ha publicado.
La distancia entre el yeso desnudo y el mantel blanco es mínima. Las cuatro ostras reposan justo en ese espacio, sin dejar lugar a la improvisación de una cocina apresurada.
