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Una investigación financiada por la UE explora alternativas proteicas sostenibles para la agricultura europea

Un estudio reciente financiado por la UE, en el marco del Programa Horizonte, muestra los esfuerzos por diversificar las fuentes de proteínas y reducir el impacto ambiental de la producción de alimentos. La investigación se centra en las proteínas de origen vegetal, las legumbres y los productos alimenticios innovadore…

Por Wellbeing DeskIrlanda4 min de lectura
Una investigación financiada por la UE explora alternativas proteicas sostenibles para la agricultura europea

Los ensayos en fincas demuestran los beneficios agronómicos de las leguminosas.

En su granja lechera ecológica en el sureste de Irlanda, Marianne Mulhall ha comprobado de primera mano los beneficios de la rotación de cultivos con leguminosas como guisantes y judías. Este método ayuda a capturar nitrógeno de la atmósfera, reduciendo la necesidad de fertilizantes sintéticos, cuyo precio ha aumentado considerablemente. «Esto es bueno para los agricultores, ya que los precios de los fertilizantes se han disparado en los últimos años», explica Mulhall a Horizon.

Ella forma parte de un ensayo en curso financiado por la UE para explorar cultivos alternativos que aporten proteínas nutricionales minimizando el impacto ambiental. La iniciativa, SMART PROTEIN, reunió a científicos y expertos en alimentación de nueve países europeos para explorar fuentes de proteínas más sostenibles. Dirigida por el profesor Emanuele Zannini del University College Cork, la investigación se centró en legumbres como los garbanzos, las lentejas y las habas, así como en la quinoa, un cereal que ya se cultiva en algunas regiones europeas.

Zannini señala que la producción de proteínas de origen animal es muy intensiva en carbono, y que las aves de corral, la leche y la carne de vacuno emiten considerablemente más CO2 por gramo de proteína que las alternativas de origen vegetal.

Adaptación de los cultivos al cambio climático

Como parte del proyecto, los investigadores colaboraron con agricultores de Bélgica, Irlanda, Italia, Portugal y España para evaluar el rendimiento de diferentes cultivos en diversos climas. Uno de los desafíos fue el cambio climático, que ha provocado que los patrones meteorológicos sean cada vez más impredecibles.

Los investigadores también recuperaron variedades antiguas de cultivos europeos, que se mostraron prometedoras debido a su diversidad genética y resistencia a condiciones climáticas extremas. Por ejemplo, las habas prosperaron en el clima de Irlanda, produciendo el doble de cosecha que las cultivadas en el sur de Europa.

Mulhall, que experimenta con diversas variedades de guisantes y judías en su granja, ve posibles beneficios económicos para los agricultores. Al cultivar alimentos en lugar de forraje, prevé obtener un mejor precio de mercado por sus productos.

El equipo también investigó el potencial de combinar proteínas vegetales con hongos y levaduras, creando nuevos productos alimenticios como yogures, quesos e incluso sustitutos de la carne de cangrejo a base de plantas. «Los alimentos vegetales resultantes fueron un éxito rotundo», afirma Zannini. Este enfoque se está perfeccionando y desarrollando para su uso generalizado, incluyendo sustitutos de la carne y fórmulas infantiles.

GIANT LEAPS apunta a un cambio para 2030.

La investigación continúa bajo la dirección del Dr. Paul Vos, quien lidera otro proyecto financiado por la UE, GIANT LEAPS, cuyo objetivo es ampliar la producción de proteínas alternativas.

Vos y su equipo están explorando cómo integrar estas proteínas en la dieta europea convencional, con el objetivo de alcanzar una proporción 50/50 entre proteínas animales y vegetales para 2030. «Con el mínimo cambio en la dieta del consumidor, buscamos lograr el mayor impacto en los indicadores ambientales y de salud», explica Vos. Uno de los principales desafíos identificados por el equipo de GIANT LEAPS es el costo de los sustitutos de origen vegetal, que puede ser significativamente más alto que el de sus contrapartes de origen animal. Datos de encuestas realizadas en Suiza revelaron que muchos consumidores están más dispuestos a aceptar alternativas elaboradas con ingredientes conocidos, como guisantes o patatas, que productos más novedosos como las carnes cultivadas.

Reducir la diferencia de precio y mejorar el sabor y el perfil nutricional de estas alternativas será clave para ampliar la aceptación por parte de los consumidores.

Datos clave
  • Quien: GIANT LEAPS
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