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Por Kenji Haruna, La mesa del Gran Viajehace 8 díasColombia3 min de lectura
El delicioso legado de Julián Estrada Ochoa

El delicioso legado de Julián Estrada Ochoa

Cuando Julián Estrada Ochoa publicó su tesis de licenciatura en antropología en la Universidad de Antioquia, en Medellín, generó cierta suspicacia.

Cuando Julián Estrada Ochoa publicó su tesis de licenciatura en antropología en la Universidad de Antioquia, en Medellín, generó cierta suspicacia. Mientras que la mayoría de los estudiantes se centraban en temas indígenas y campesinos, él optó por escribir sobre gastronomía, en una obra que tituló Antropología del Universo Culinario, una reflexión sobre la cocina campesina cafetalera, utilizando los pueblos del suroeste de Antioquia como objeto de su investigación.

Recientemente, Julián había estado trabajando con dos colegas, ambos profesores universitarios, en la revisión de su tesis para presentarla a la Editorial de la Universidad de Antioquia para su publicación, según le contó al periodista Lorenzo Villegas en una reciente entrevista radial. Julián nunca dejó de trabajar. Al momento de su muerte, también había comenzado un libro que llevaba años rondándole la cabeza y que ya tenía título: Mis Cocineras. Se trataba de una recopilación de doce historias de mujeres rurales, mujeres que trabajaban en los hogares y fincas que frecuentaba y de quienes aprendió a lo largo de su vida. Además, era asesor culinario del proyecto Antioquia es Mágica, gestionado por la Oficina de la Primera Dama de la Gobernación de Antioquia.

Una vida con muchas facetas

Más de 400 columnas periodísticas y numerosos artículos, algunos recopilados en los libros Doña Gula y Fogón Antioqueño; los proyectos de investigación Colombia de Sal y de Dulce e Invitando a Investigar la Cocina Popular Colombiana, además de otros textos, programas de radio y su legado como profesor y conferenciante, dan testimonio de una prolífica trayectoria de más de cuarenta años. Y no olvidemos su restaurante, Queareparaenamorarte, que regentó durante diez años en las afueras del municipio de El Retiro, a 30 minutos de Medellín. Construido al estilo de las cocinas rurales tradicionales, servía platos regionales de diferentes partes del país; sus tres tipos de empanadas y sus ocho ajís o salsas encurtidas, fruto de su investigación culinaria por toda Colombia, son inolvidables.

En un par de días se celebrará otra edición de La Arepa Invita, evento culinario y académico en el que también colaboró ​​en los últimos años, junto a Lorenzo Villegas. Será extraño no verlo allí compartiendo, comiendo y charlando; doloroso no contar con su colorida presencia y su inconfundible estilo. Pero Julián estará allí, sin duda, como nos recordó Lorenzo Villegas: «Nadie muere hasta que se le olvida», y Julián es inolvidable.

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