14 galletas francesas: de las más sencillas a las más sofisticadas
Si bien los pasteles franceses como el croissant o el pain au chocolat son famosos en todo el mundo, también existe todo un universo de galletas menos conocidas por descubrir al viajar a Francia.

Desde los célebres macarons hasta las sencillas y humildes petit-beurres, aquí les ofrecemos una muestra de las galletas tradicionales francesas.
- 1. Macarons
Estas son probablemente las galletas francesas más emblemáticas y famosas, y sin embargo… ¡son de origen italiano! Originalmente elaboradas con dos crujientes merengues de almendra rellenos de una cremosa ganache, los macarons actuales pueden tener muchos sabores y combinaciones diferentes, desde frutales hasta de frutos secos o de chocolate, siendo el pistacho uno de los favoritos.
El contraste de texturas lo es todo, y, aún más que en el caso de la crème brûlée, se requiere una gran habilidad para lograr un resultado perfecto, lo cual es una de las razones por las que los macarons son caros.
- 2. Petit Beurre
Quizás la galleta más básica de esta lista, las petit beurres son un elemento esencial de la gastronomía francesa. No solo son famosas en todo el mundo, sino que también son la base de muchos pasteles y postres franceses más elaborados. Y, sin embargo, son muy sencillas: pequeñas, planas, secas, con muy poco azúcar y un ligero sabor a mantequilla.
Sin embargo, su textura crujiente y su forma las convierten en las favoritas de los niños. Además, el hecho de que sean solo ligeramente dulces y casi insípidas les otorga una versatilidad inigualable.
Una versión muy popular de la petit beurre consiste en añadirle chocolate por encima. Encontrarás muchas versiones industriales en cualquier supermercado de Francia.
¡Pero sigue siendo mejor hacerlo uno mismo!
- 3. Tocadores
Otro clásico de la repostería francesa tradicional, los boudoirs no son otra cosa que bizcochos de soletilla. Elaborados con harina de trigo, huevos y azúcar, estos bizcochos ligeros pueden ser muy suaves o muy crujientes, pero siempre están cubiertos con una capa de azúcar.
Tradicionalmente se sirven acompañadas de té o chocolate caliente, y también se utilizan como base de uno de los postres más famosos de Francia: la charlotte.
- 4. Palmier
La galleta "palmera" es muy sencilla y se elabora con un trozo grande de hojaldre mantecoso que luego se estira y se corta en rodajas finas. Dependiendo del tiempo de horneado, una palmier puede ser crujiente o suave.
Normalmente se espolvorea con azúcar caramelizada, pero algunas versiones más elaboradas también incluyen canela, pasas o incluso un glaseado por encima.
- 5. Sablés Bretones & Palets Bretones
Las sablés bretonas, como su nombre indica, proceden de Bretaña, una región de Francia famosa por sus galletas y pasteles, todos ellos elaborados con abundante mantequilla. Las sablés (que significa literalmente arenosas en español) son una categoría genérica de galletas que pueden tener diferentes formas.
Una de ellas destaca: la paleta bretona. Las paletas son redondas y planas, lo que explica su nombre: se asemejan a un disco de hockey.
Estas galletas mantecosas tienen una textura arenosa y son el equivalente británico de las galletas de mantequilla tradicionales, por lo que llevan mucha yema de huevo y azúcar. Si bien las galletas bretonas suelen ser sencillas, también pueden incluir ralladura de naranja, trozos de almendras u otros ingredientes.
Existen versiones industriales que se venden en los supermercados, ¡pero no es lo mismo que el producto auténtico y hecho a mano!
- 6. Palets de Dame
Aquí les presentamos otra variedad de galleta plana y redonda. Estas provienen del norte de Francia y Bélgica. Existen varias versiones de estas galletas, pero la más típica lleva una fina capa de mermelada de albaricoque, cubierta con glaseado de azúcar con sabor a limón y un toque de ron para darle un punto especial.
A veces, se añaden pasas, almendras o frutos secos a la mezcla. Se pueden encontrar en cualquier panadería de renombre del norte de Francia y disfrutarlas con una taza de té. Cuenta la leyenda que su nombre proviene de un juego del siglo XVIII que practicaban las damas con un disco.
- 7. Magdalenas
Las madeleines son un clásico de la repostería francesa. Estas deliciosas galletas de mantequilla son suaves, tiernas y esponjosas por dentro, pero no blandas, y su exterior es ligeramente dorado y más firme. Algunas tienen una capa adicional de chocolate duro y crujiente en la base, lo que les da la apariencia de pequeños barquitos y crea un gran contraste de texturas.
También existen versiones con sabor, entre las que destacan dos: la magdalena de jengibre y la magdalena de avellana. Aquí les presentamos una variante de la receta de la magdalena con chocolate derretido.
- 8. Bredele
Otra especialidad regional, esta vez de Alsacia. Tan pequeñas que se pueden comer de un bocado, estas galletas de mantequilla pueden tener muchas formas diferentes y suelen estar aromatizadas con limón, miel o almendras.
Los bredele se suelen servir en latas de conserva y tradicionalmente se elaboran durante las fiestas navideñas.
- 9. Lenguas de Chat
Literalmente llamadas "lenguas de gato", estas galletas finas y crujientes tienen una forma alargada pero redondeada que, como habrás adivinado, imita la lengua de un gato. A pesar de su delgadez, las langues de chats son suaves por dentro.
Otra explicación para el nombre es que se supone que debes mojar rápidamente la punta de la galleta en tu té o chocolate caliente, tal como lo haría un gato al beber.
- 10. Lunettes de Romans
Toma dos galletas de mantequilla ovaladas, una de ellas con dos agujeros redondos en el centro. Unta la primera galleta con tu mermelada favorita, normalmente de frambuesa o fresa.
Coloca la segunda encima y cúbrela con azúcar glas. Ahora tienes tus propias lunettes de Romans (gafas de romanos), una galleta tradicional que parece un par de ojos rojos que te miran fijamente como diciendo: "¿Quieres comerme?".
Originaria de la ciudad sureña de Romans, esta galleta de gran tamaño está muy extendida por todo el país y se puede encontrar en cualquier panadería tradicional.
- 11. Gavotas
Se dice que esta receta es fruto de un accidente. Cuenta la leyenda que un cocinero de Bretaña dejó su crêpe (la famosa crepe francesa) cocinándose demasiado tiempo. Como resultado, la masa, que antes era flexible y suave, se volvió dura y crujiente, aunque seguía siendo lo suficientemente flexible como para doblarla varias veces.
¿El resultado? Un manjar crujiente y ligero como una pluma, elaborado con finísimas capas de masa con sabor a caramelo.
Las gavotas también se conocen como crêpes dentelle y suelen servirse con café.
- 12. Canistrelli
Otra especialidad regional de la isla de Córcega son los canistrelli, galletas largas, crujientes y hojaldradas. Son galletas muy sencillas, hechas con harina de trigo, azúcar y, en lugar de mantequilla, aceite de oliva, lo que les da un sabor único.
Suelen estar aromatizados con almendras o frutos secos como pasas.
- 13. Croquant aux Amandes
Quizás la galleta más dura de esta lista, a veces se la apoda "rompedientes". Esta galleta de almendras plana y seca del sur de Francia es muy, muy crujiente.
Si te gusta ejercitar la mandíbula, ¡esta es la galleta perfecta para ti! Elaborada con harina, azúcar y almendras enteras, la galleta croquant también lleva flor de naranjo para darle un toque especial.
Si te preocupa dañar tus dientes, la buena noticia es que son ideales para mojar en el té o el café.
- 14. Florentinos
Las florentinas, conocidas como galletas de encaje en inglés, son famosas por su textura increíblemente fina, delicada y crujiente. Estas elaboradas delicias incorporan pequeños trozos de frutos secos, frutas confitadas o chocolate en la masa.
El proceso de horneado les confiere un sabor similar al caramelo: la clave para el repostero reside en saber exactamente cuándo apagar el horno para que las finas florentinas no se quemen. Estas elegantes galletas son un obsequio ideal para una cena elegante y, como muchas otras galletas francesas, combinan a la perfección con té o café.
¡Pero estos son especialmente deliciosos! Relacionado: Deliciosas comidas y bebidas navideñas francesas
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Macarons
Estas son probablemente las galletas francesas más emblemáticas y famosas, y sin embargo… ¡son de origen italiano! Originalmente elaboradas con dos crujientes merengues de almendra rellenos de una cremosa ganache, los macarons actuales ofrecen una gran variedad de sabores y combinaciones, desde frutales hasta de frutos secos o chocolate, siendo el pistacho uno de los favoritos. El contraste de texturas lo es todo, y, aún más que la crème brûlée, se requiere una gran habilidad para prepararlas correctamente, razón por la cual los macarons son caros.
Petit Beurre
Quizás la galleta más básica de esta lista, las petit beurres son una parte esencial de la gastronomía francesa. No solo son famosas en todo el mundo, sino que también son la base de muchos pasteles y postres franceses más elaborados. Y, sin embargo, son muy sencillas: pequeñas, planas, secas, con muy poco azúcar y un ligero sabor a mantequilla. No obstante, su textura crujiente y su forma las convierten en las favoritas de los niños. Y el hecho de que sean solo ligeramente dulces y casi insípidas les otorga una versatilidad inigualable. Una versión muy popular de las petit beurres consiste en añadirles chocolate por encima. Encontrarás muchas versiones industriales en cualquier supermercado de Francia. ¡Pero aún así, es mejor hacerlas en casa!
Tocadores
Otro elemento básico de la repostería tradicional francesa, los boudoirs no son otra cosa que bizcochos de soletilla. Elaborados con harina de trigo, huevos y azúcar, estos bizcochos ligeros pueden ser muy suaves o muy crujientes, pero siempre están cubiertos con una capa de azúcar. Tradicionalmente se sirven con té o chocolate caliente, y también son la base de uno de los postres más famosos de Francia: la charlotte.
Palmera
La galleta "palmera", muy sencilla, se elabora con una gran porción de hojaldre mantecoso que se extiende y se corta en rodajas finas. Dependiendo del tiempo de horneado, puede ser crujiente o suave. Generalmente se espolvorea con azúcar caramelizada, pero algunas versiones más elaboradas incluyen canela, pasas o incluso un glaseado.
Sablés Bretones y Palets Bretones
Las sablés bretonas, como su nombre indica, provienen de Bretaña, una región de Francia famosa por sus galletas y pasteles, todos ellos elaborados con abundante mantequilla. Las sablés (que significan literalmente arenosas) son una categoría genérica de galletas que pueden tener diferentes formas. Una de ellas destaca: la palet bretona. Las palet son redondas y planas, lo que explica su nombre: se asemejan a un disco de hockey. Estas galletas mantecosas tienen una textura arenosa y son el equivalente británico de las shortbreads británicas, por lo que llevan mucha yema de huevo y azúcar. Aunque las palet bretonas suelen ser sencillas, también pueden incluir ralladura de naranja, trozos de almendra u otros ingredientes. Existen versiones industriales que se venden en supermercados, ¡pero no son lo mismo que las auténticas hechas a mano!
Palets de Dame
Aquí les presentamos otra variedad de galletas planas y redondas. Son originarias del norte de Francia y Bélgica. Existen varias versiones, pero la más típica consiste en una fina capa de mermelada de albaricoque cubierta con glaseado de azúcar con sabor a limón y un toque de ron para darle un punto especial. A veces, se les añaden pasas, almendras o frutos secos. Se pueden encontrar en cualquier panadería de renombre en el norte de Francia y disfrutarlas acompañadas de una taza de té. Cuenta la leyenda que su nombre proviene de un juego del siglo XVIII que practicaban las damas con un disco.
Magdalenas
Las madeleines son un clásico de la repostería francesa. Estas deliciosas galletas de mantequilla son suaves, tiernas y ligeras por dentro, pero no esponjosas, y el exterior es ligeramente dorado y más duro. Algunas tienen una capa adicional de chocolate duro y crujiente en la base, lo que les da la apariencia de pequeños barcos y crea un gran contraste de texturas. También hay versiones con sabor, de las cuales destacan dos: la madeleine de jengibre y la madeleine de avellana. Aquí, además, presentamos una variante del método de elaboración de madeleines con chocolate derretido.
Bredele
Otra especialidad regional, esta vez de Alsacia. Tan pequeñas que se pueden comer de un bocado, estas galletas de mantequilla pueden tener muchas formas diferentes y suelen aromatizarse con limón, miel o almendras. Las bredele se suelen servir en latas y tradicionalmente se preparan durante las fiestas navideñas.
Lenguas de Chat
Literalmente llamadas "lenguas de gato", estas galletas finas y crujientes tienen una forma alargada pero redondeada que, como habrás adivinado, imita la lengua de un gato. A pesar de su delgadez, las langues de chats son suaves por dentro. Otra explicación para su nombre es que se supone que debes mojar rápidamente la punta de la galleta en tu té o chocolate caliente, tal como lo haría un gato al beber.
Lunettes de Romans
Toma dos galletas de mantequilla ovaladas, una de ellas con dos agujeros redondos en el centro. Unta la primera galleta con tu mermelada favorita, normalmente de frambuesa o fresa. Coloca la segunda encima y cúbrela con azúcar glas. ¡Ya tienes tus propias lunettes de Romans (gafas de Romans)! Esta galleta tradicional parece un par de ojos rojos que te miran fijamente como diciendo: "¿Quieres comerme?". Originaria de la ciudad sureña de Romans, esta galleta grande está muy extendida por todo el país y se puede encontrar en cualquier panadería tradicional.
Gavotas
Se dice que esta receta surgió por casualidad. Cuenta la leyenda que un cocinero de Bretaña dejó la crêpe (la famosa crepe francesa) cocinándose demasiado tiempo. Como resultado, la masa, antes flexible y suave, se volvió dura y crujiente, pero aún lo suficientemente flexible como para doblarla varias veces. ¿El resultado? Una delicia crujiente y ligera como una pluma, hecha con finísimas capas de masa con sabor a caramelo. Las gavottes, también conocidas como crêpes dentelle, se suelen servir con café.
Canistrelli
Otra especialidad regional de la isla de Córcega son los canistrelli, galletas largas, crujientes y hojaldradas. Son galletas muy sencillas, hechas con harina de trigo, azúcar y, en lugar de mantequilla, aceite de oliva para darles un sabor único. Suelen estar aromatizadas con almendras o frutos secos como pasas.
Croquant aux Amandes
Quizás la galleta más dura de esta lista, a veces apodada "rompe-dientes". Esta galleta de almendras plana y seca del sur de Francia es muy, muy crujiente. Si te gusta ejercitar la mandíbula, ¡esta es la galleta perfecta para ti! Hecha con harina, azúcar y almendras enteras, la croquant también lleva azahar para darle un toque especial. Si te preocupa dañar tus dientes, te alegrará saber que son ideales para mojar en el té o el café.
Florentinos
Conocidas como galletas de encaje en inglés, las florentinas son famosas por su textura increíblemente fina, delicada y crujiente. Estas elaboradas delicias incorporan pequeños trozos de nueces, frutas confitadas o chocolate en la masa. El proceso de horneado les confiere un sabor similar al del caramelo: la clave para el repostero reside en saber exactamente cuándo apagar el horno para que las finas florentinas no se quemen. Estas elegantes galletas son un regalo ideal para una cena elegante y combinan a la perfección con un té o un café, como muchas otras galletas francesas. ¡Pero estas son especialmente deliciosas! Relacionado: Deliciosas comidas y bebidas navideñas francesas Relacionado: Los 40 mejores postres franceses Relacionado: Los 50 platos franceses más populares