¿Podría estar relacionado el consumo diario de café con una menor cantidad de grasa corporal y un mayor desarrollo muscular?
Se ha relacionado un mayor consumo de café con una menor cantidad de grasa corporal y una mayor masa muscular, aunque los investigadores enfatizan que esta asociación no prueba que el café en sí mismo haya causado esas diferencias.
El líquido oscuro reposa en la taza, desprendiendo un aroma penetrante que invita a guardar silencio antes de tragarlo. En la cohorte de nacimientos de 1966 del norte de Finlandia, los investigadores observaron este ritual diario en 2264 participantes, todos de cuarenta y seis años, para ver qué efectos deja el líquido en el organismo.
A los cuarenta y seis años, el cuerpo es como un tablero marcado por décadas de repetición silenciosa, similar a una partida de ajedrez por correspondencia donde los movimientos se realizan con semanas de diferencia y la posición importa más que el impulso. En este caso, la ingesta diaria de alimentos se comparó con los marcadores metabólicos, revelando un patrón distintivo que se mantuvo constante incluso al considerar el estilo de vida y el índice de masa corporal.
Dos personas pueden tener exactamente el mismo índice de masa corporal pero presentar composiciones de tejido totalmente diferentes, ya que la báscula solo compara el peso con la altura sin distinguir entre grasa y músculo. Los datos finlandeses ignoran el peso total y se centran en la distribución específica de la masa, donde un mayor consumo de café se correlaciona directamente con una mayor masa muscular esquelética y una menor cantidad de grasa abdominal.
Quienes mantuvieron el hábito presentaban menor cantidad de grasa corporal, mayor masa muscular y menores niveles sanguíneos de aminoácidos de cadena ramificada, que están relacionados con la resistencia a la insulina. Los hombres mostraron un perfil glucémico más favorable, junto con niveles más altos de testosterona total y globulina fijadora de hormonas sexuales, mientras que las mujeres presentaron cambios hormonales similares con menores niveles de andrógenos libres, lo que demuestra que el peso altera el tejido que lo contiene.
Elogiamos la paciencia del bebedor finlandés que espera décadas para obtener este beneficio metabólico, ignorando por completo la cadena de suministro agrícola y los bajos salarios que se pagan por la cosecha del grano. Sin embargo, los investigadores, liderados por Luca Verroest, señalan que se trata simplemente de una observación que demuestra correlación, no causalidad.
El estudio no establece un volumen ideal para determinar el resultado, dejando que el consumidor adivine la medida adecuada. El margen biológico es enorme, pero el texto no ofrece un precio monetario, solo el coste de una espera de cuarenta y seis años.
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