Middle Eastern Beef Samosas
Estas samosas fritas de carne picada son unos aperitivos deliciosos, elaborados con carne picada especiada, rellena en masa de samosa y frita hasta que esté dorada.

- 1 paquete de masa para samosas (unas 30 láminas)
- 1 libra de carne molida magra
- 1 cebolla grande (picada)
- 2 cucharadas de melaza de granada
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 cucharadita de 7 especias libanesas
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de pimienta negra
- aceite para freír
- Para preparar el relleno, sofría las cebollas en una cucharada de aceite de oliva hasta que estén blandas y transparentes. Añada la carne y las especias, removiendo con frecuencia hasta que esté bien cocida (unos 10-15 minutos). Pruebe y ajuste las especias a su gusto. Una vez que la carne esté cocida, retire la mezcla del fuego e incorpore la melaza de granada. Deje enfriar.
- Extiende una lámina de masa para samosa sobre una superficie plana, en posición vertical. Añade aproximadamente una cucharadita y media de relleno de carne y comienza a doblarla hacia arriba formando un triángulo, una y otra vez, hasta que la masa quede completamente enrollada sobre sí misma. Moja tu dedo en agua tibia y sella bien la samosa.
- Repite el proceso hasta que se te acaben las obleas para samosas.
- Calienta el aceite para freír en una sartén profunda. Comprueba si está listo introduciendo el dorso de una cuchara de madera. Si burbujea, está a la temperatura adecuada. Si no, espera un poco. Coloca las samosas en la sartén sin amontonarlas y fríelas removiendo con frecuencia hasta que estén doradas por todos lados.
- Coloca las samosas fritas sobre una toalla de papel y sírvelas inmediatamente.
Estos crujientes bocaditos triangulares son ideales para congelar y muy fáciles de preparar.
Relleno de carne de res con un toque ácido
Te va a encantar el relleno: carne molida y cebolla cocinadas en una deliciosa melaza de granada con un toque ácido. A mi familia le encantan; siempre nos peleamos por la última samosa de carne.
Además, el relleno de carne para estas samosas es muy sencillo; si preparas de más, puedes acompañarlo con arroz, hummus o pan. Yo siempre preparo el doble y guardo un poco para otro acompañamiento.
Notas sobre los ingredientes
Siempre me gusta usar obleas para samosas ya preparadas. Encontrarás estas finas láminas de masa filo en la sección de congelados de tu supermercado habitual.
Vienen en diferentes formas y tamaños, y yo suelo usar tiras largas y finas porque son las más fáciles de moldear. Si no las encuentras, puedes usar láminas para rollitos de primavera y cortarlas en tiras.
Melaza de granada: Un ingrediente esencial en la cocina siria, palestina y libanesa. Puedes encontrarla en tu mercado árabe local o prepararla tú mismo con solo tres ingredientes.
7 Especias: Mi mezcla de especias favorita para casi todos mis platos preferidos. Esta mezcla puede variar según tu lugar de origen, la marca que compres o si la preparas tú mismo.
Cómo hacer samosas de carne molida
Para preparar el relleno, sofría las cebollas en una cucharada de aceite de oliva hasta que estén blandas y transparentes. Añada la carne picada y las especias.
Una vez que la carne esté completamente cocida, retire la mezcla del fuego y añada la melaza de granada. Deje enfriar.
Prepara tu área de trabajo mientras se enfría el relleno de carne. Extiende la masa para samosas verticalmente frente a ti.
Coloca aproximadamente una cucharadita y media, dependiendo del tamaño de tus obleas, del relleno de carne en un extremo de la oblea (el extremo más cercano a ti). Dobla la oblea hacia arriba sobre el relleno para que forme un triángulo. Vuelve a doblarla, manteniendo la forma triangular.
Repite el proceso hasta llegar al final de la envoltura. Moja el extremo de la envoltura con el dedo en agua tibia y sella la samosa. Añade las samosas de carne rellenas al aceite caliente.
Cuando las samosas de carne estén doradas, dales la vuelta. Con una espumadera, retira las samosas de carne picada y colócalas sobre un plato forrado con papel de cocina.
Consejos útiles
- Prepara tu espacio de trabajo. Me parece que el proceso de elaboración de samosas es mucho más sencillo y rápido cuando tengo todos los ingredientes y utensilios listos antes de empezar a trabajar con ellos.
- Mantén las obleas para samosas cubiertas. Para evitar que se sequen y se rompan, cúbrelas con una toalla o guárdalas en un recipiente hermético mientras trabajas. Así se mantendrán húmedas, flexibles y fáciles de doblar.
- No rellenes demasiado las samosas. No querrás que se hinchen como globos ni que exploten al freírlas en aceite caliente. Así que rellénalas solo hasta que estén ligeramente llenas.
- Sella las samosas con agua tibia. Ten a mano un recipiente con agua tibia para mojarte los dedos al hacer el último pliegue. Humedece el extremo de la masa y presiónala sobre la samosa ya envuelta. Asegúrate de que quede bien sellada para que no se desenrolle al freírla.
- Después de freír las samosas, colócalas sobre papel absorbente. Nunca me salto este paso porque el papel absorbe el exceso de aceite. Así, las samosas se mantienen crujientes y no se ablandan.
Si te gustan estas samosas de ternera fritas, también te podrían gustar estos rollitos de primavera fritos con queso y za'atar, las samosas de queso fritas o el sambousek de ternera.
📋 Receta
Samosas de ternera de Oriente Medio
- 2 cucharadas de melaza de granada
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 cucharadita de 7 especias libanesas
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de pimienta negra
- Mientras trabajas, mantén el resto de las obleas de samosa cubiertas con una toalla.
- Utilice una espumadera o una espátula para freír para remover las samosas en el aceite y asegurarse de que se cocinen de manera uniforme.
- Conservación: Las samosas de carne fritas se disfrutan mejor recién hechas. No suelen recalentarse bien, así que fríalas justo antes de servirlas. Puede prepararlas con antelación y guardarlas en el frigorífico durante la noche o en el congelador hasta por 3 meses.
- Instrucciones para congelar: No los frías, simplemente colócalos en capas, una encima de la otra, con papel de horno entre cada capa. Luego, guárdalos en un recipiente hermético o en una bolsa para congelar. Cuando quieras servirlos, descongélalos y fríelos. ¡Y listo!