Las patatas asadas quedarán más crujientes si añades un ingrediente sencillo antes de cocinarlas
Las patatas asadas son una cena estupenda para entre semana, pero a menudo quedan blandas y arrugadas.

Aquí tienes un truco sencillo para asegurarte de conseguir una piel crujiente siempre. Las patatas asadas son una comida ideal para entre semana, principalmente porque son fáciles de preparar.
Sin embargo, sin la técnica adecuada, pueden quedar arrugadas y blandas. Lo que mucha gente no sabe es que las patatas tienen un contenido de agua notablemente alto, que se convierte en vapor durante la cocción y mantiene la piel suave.
Envolver las patatas en papel de aluminio es un método muy común, ya que muchos creen que ayuda a que la piel quede crujiente; pero en realidad, simplemente retiene la humedad y el resultado es una patata blanda. Dana DeVolk, chef con formación culinaria y fundadora de The Silly Girl's Kitchen, ha revelado que conseguir unas patatas asadas perfectamente crujientes es mucho más sencillo de lo que parece, y solo se necesita sal.
Dana comentó: "La sal kosher gruesa es el secreto de esa corteza crujiente tan característica. Los granos grandes extraen la humedad de la corteza durante la cocción, dejando una costra que cruje al cortarla. La sal de mesa también funciona, pero la textura es más fina y la corteza es menos llamativa".
Aunque usar sal pueda parecer sencillo, mucha gente comete el error de sazonar las patatas asadas después de cocinarlas, momento en el que la sal ya no tiene mucho efecto. Aplicarla antes de cocinarlas dará como resultado una textura mucho mejor, según informa el Express. Las propiedades absorbentes de la sal ayudan a extraer el exceso de humedad de la patata, manteniendo la piel lo más seca posible durante todo el proceso de cocción.
Además, evita que el vapor ablande la patata y garantiza que el aceite de oliva cumpla su función correctamente, dando como resultado una piel mucho más crujiente. Salar las patatas con antelación no solo ayuda a conseguir una textura superior, sino que también aporta mucho más sabor a la piel, lo que resulta en una patata asada mucho más satisfactoria.
Necesitarás (por persona)
- Una patata
- Media cucharada de aceite de oliva
- Una cucharadita y media de sal kosher
- Cualquiera de tus ingredientes favoritos
Cabe destacar que la variedad de patata que elijas marca una diferencia significativa. Algunos tipos tienen un contenido de agua demasiado alto y liberarán una cantidad excesiva de vapor durante la cocción.
Cuando compres en el supermercado, busca patatas etiquetadas como Maris Piper, King Edward o "buenas para hornear", ya que su menor contenido de humedad te dará una piel mucho más crujiente. Si no estás seguro de qué ingredientes usar, considera mantequilla, crema agria, cebolletas, beicon, queso cheddar y, por supuesto, una buena cantidad de pimienta negra. Método:
- Para empezar, precaliente el horno a 200 °C, lave la patata con agua fría corriente y séquela bien con papel de cocina.
- Forra una bandeja de horno con papel vegetal, coloca la patata encima y pincha la piel por todas partes con un tenedor. Durante la cocción, el vapor puede acumularse dentro de las patatas, lo que podría provocar que revienten en el horno; por eso, al pinchar la piel, el vapor puede escapar sin peligro.
- Rocía la patata con aceite de oliva y sazona con sal. Haz rodar la patata suavemente sobre la bandeja hasta que la piel quede cubierta uniformemente, y luego introdúcela en el horno.
- Hornea la patata durante aproximadamente una hora, o hasta que puedas insertar un cuchillo en la piel con facilidad. Una vez cocida, haz un corte en la parte superior y aprieta suavemente los lados para abrirla.
- Usa un tenedor para esponjar la pulpa antes de añadir tus ingredientes favoritos. El resultado será una patata asada perfectamente dorada, llena de sabor, y sin rastro de papel de aluminio.
- Quien: Dana DeVolk