El fuego alimenta el proceso creativo en el estudio de artista remoto del chef Francis Mallmann.
El verano pasado, cuando Fernando Aciar llegó al pueblo rural de Garzón (con una población aproximada de 200 habitantes) en la costa uruguaya, le esperaba un estudio bañado por el sol y una cocina bien equipada.

En la residencia artística creada por el renombrado chef y restaurador argentino Francis Mallmann, no cabría esperar menos. Al fin y al cabo, la fusión entre gastronomía y artesanía es evidente en los numerosos restaurantes de Mallmann alrededor del mundo —Los Fuegos en Miami y Siete Fuegos en Mendoza, Argentina, por mencionar algunos— donde diseña con esmero espacios que combinan la pátina rústica con una elegancia sencilla. Para ayudarle a crear la vajilla y la decoración de sus establecimientos, Mallmann construyó un estudio-vivienda cerca de su remoto hotel y restaurante El Garzón e invitó a artistas a que acudieran a dar rienda suelta a su creatividad.
Aciar, chef argentino afincado en Brooklyn y ceramista de toda la vida que trabajó con Mallmann durante varios años, es el último artista en participar en la residencia. Abrió el local OCAFE en West Village, Nueva York, en 2011 y lanzó su propia marca de diseño, Fefostudio, tres años después; a lo largo de su trayectoria, siempre se ha sentido atraído por texturas y formas accesibles que combinan funcionalidad y estética.
«Son muy fáciles de entender», dice refiriéndose a sus piezas. «Al sostenerlas, resultan familiares». Aciar, que prefiere arcillas de tonos neutros con pinceladas de color obtenidas de tintes naturales, se inspira en objetos cotidianos como plantas, piedras y, por supuesto, alimentos, para crear sus diseños.
«En el estudio me rodeaban muchísimos alimentos», comenta sobre el espacio en Garzón, dividido en dos por una gran mesa de trabajo, con herramientas de cerámica a un lado y una cocina al otro. «Me sirvieron de inspiración para empezar a experimentar». En la despensa, Aciar encontró recipientes de vidrio con todo tipo de granos, legumbres y pastas. Al abrir un bote de orecchiette, recordó inmediatamente haber aprendido a prepararla desde cero en 1997, cuando trabajaba en el restaurante Mallmann's 1884 en Mendoza, Argentina.
Inspirado por la pasta y sus recuerdos, Aciar decidió crear un aplique con forma de orecchiette que Mallmann podría colocar en uno de sus restaurantes. Las formas accesibles y el estilo sobrio de Aciar se alinean con la visión estética de Mallmann.
Al chef le gusta crear ambientes sencillos y con varias capas, salpicados de textiles antiguos, utensilios de cocina vintage y muebles con historia. «[Mis restaurantes] tienen un lenguaje romántico constante: con flores, con maderas preciosas», dice Mallmann. La sencillez de los espacios de Mallmann puede deberse a su enfoque culinario predilecto, que deriva de las técnicas indígenas de cocción a fuego de la Patagonia y que a menudo solo requiere una llama. La inmediatez de ese modo primigenio de cocinar cautiva los sentidos y mantiene a la gente en el aquí y el ahora, explica Mallmann.
Que los comensales se sientan cómodos y presentes facilita lo que él considera el aspecto más importante de una comida: “La única razón por la que comemos y bebemos con amigos, parejas o familiares es porque queremos hablar. Queremos intercambiar ideas”.
Marie Ducaté, ceramista y diseñadora francesa, visitó Garzón por primera vez en 2007 para desarrollar piezas por encargo para Mallmann, y desde entonces ha trabajado en el estudio en varias ocasiones. Destaca que las llamas son esenciales tanto para cocinar a fuego como para la elaboración de cerámica, por lo que chefs y alfareros comparten movimientos y mentalidades similares.
«Nunca sabes de qué color quedará después de una noche cocinando, así que es muy misterioso», explica, estableciendo un paralelismo con la imprevisibilidad de la cocina a fuego abierto. Al igual que Aciar, Ducaté encontró mucha inspiración durante su estancia en el estudio remoto, situado en un paisaje exuberante y lleno de vida. «Como seres humanos, experimentamos la naturaleza a través de todos nuestros sentidos, y la naturaleza enriquece nuestros días, nuestras horas», afirma Mallmann, quien publicará un nuevo libro de cocina a finales de este año dedicado a cocinar vegetales a fuego vivo.
Tras observar la afición de Mallman por los limones, Ducaté creó piezas de cerámica con forma de cítrico; al ensamblarse en una estructura metálica, las piezas se transforman en una lámpara de araña decorativa. Aciar, chef de profesión, comparte plenamente la filosofía de combinar la gastronomía con la artesanía, y continúa aplicándola en su ciudad natal, Nueva York.
Para su OCAFE, de inspiración brasileña, que sirve café y pasteles como el pão de queijo, él mismo diseñó el mobiliario y la vajilla. En 2019, lanzó OSTUDIO, un espacio comunitario compuesto por estudios de arte y cabinas de trabajo para creativos que abrirá su propio local de OCAFE en abril, así como un bar de vinos que ofrecerá residencias para que los chefs experimenten con diferentes estilos y técnicas.
"Tenemos que ser más creativos en la forma en que presentamos la comida. Debemos involucrarnos por completo en la narración de historias", dice Aciar.
Al combinar la creación artística y gastronómica bajo un mismo techo, espera reunir lo mejor de ambos mundos, una misión que Mallmann le ha inculcado desde que comenzaron a trabajar juntos. «Seguiremos invitando a artistas residentes a crear obras inspiradas en la belleza de este pequeño pueblo fantasma», dice Mallmann, refiriéndose al estudio de Garzón. «Es una gran alegría para mí».
- Quien: Mallmann