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Los Fogones

No todos los héroes llevan capas de mantequilla.

Este año, deja que un trozo de gasa empapado en mantequilla haga todo el trabajo de rociar el pavo con su jugo.

Por Food DeskTurquía3 min de lectura
No todos los héroes llevan capas de mantequilla.

Para muchos norteamericanos, el pavo brillante, dorado y digno de portada de revista es sinónimo de Acción de Gracias. Tan sinónimo que, para estilistas culinarios profesionales como yo, crear un pavo perfecto no es solo una tarea de temporada, sino un desafío que dura todo el año.

Suele ocurrir en pleno verano, cuando el sol brilla hasta bien entrada la noche, justo cuando las marcas están creando su contenido navideño (anuncios, fotos, publicaciones en redes sociales) y lo último en lo que piensa el carnicero del supermercado es en tener cuatro o cinco pavos enteros del tamaño adecuado en stock, para evitar que una estilista culinaria pierda su trabajo si no puede llevarlos al estudio fotográfico. Un abril, cociné un total de diez pavos en el apartamento de 220 pies cuadrados en el que vivía entonces, todo en nombre del desarrollo de recetas que había aceptado realizar.

Baste decir que he asado muchos pavos, y en mi búsqueda de la receta perfecta —tanto en sabor como en presentación— hay pocas cosas que no haya probado. He experimentado con innumerables técnicas de salmuera y rociado, además de una amplia gama de temperaturas de horno.

Hace un par de años, descubrí un método inesperado que me permitió preparar un pavo tan perfecto que desde entonces lo utilizo invariablemente. El truco consiste en colocar sobre el pavo un trozo de gasa empapado en mantequilla, del tamaño de un paño de cocina, antes de meterlo al horno.

La técnica puede parecer contraintuitiva: cubrir la piel que se desea que quede lo más crujiente y dorada posible. Pero mientras el pavo se asa, la mantequilla se absorbe del paño hacia la carne, lo que le aporta sabor y elimina la necesidad de rociarlo constantemente con su jugo.

Para asegurar ese exterior crujiente tan deseado, retire la tela y aumente la temperatura del horno 15 minutos antes de que el pavo esté listo, lo que dará como resultado un dorado perfecto. Este método no solo garantiza un pavo digno de celebración en cada ocasión, sino que también es increíblemente sencillo de realizar, sin necesidad de marinar ni rociar continuamente. Después de sazonar el pavo y rellenar la cavidad con hierbas aromáticas frescas, empape una gasa grande (fácil de encontrar en cualquier supermercado) con una barra de mantequilla derretida y luego colóquela sobre el pavo.

Una vez que coloques el pavo en el horno, la capa de mantequilla hará su trabajo, dejándote libre para concentrarte en las guarniciones y la llegada de los invitados. En el mundo del estilismo culinario, cualquier elemento seleccionado como el más bello para aparecer en la fotografía final se denomina el "protagonista". Si bien tu pavo de Acción de Gracias tal vez no aparezca en la portada de una revista, ten por seguro que si preparas un pavo asado con capa de mantequilla este año, tu ave festiva será todo un éxito.

Datos clave
  • Quien: North Americans · One April
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