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Por Inés Alcubierre, la mesa de la Bodegahace 3 hEspaña5 min de lectura
Cien años de vino y flamenco

Cien años de vino y flamenco

Tabanco El Pasaje lleva un siglo añadiendo canciones, bailes, vinos y tapas a su oferta gastronómica. El local se ha convertido en una parada imprescindible en cualquier visita a Jerez, y su encanto no ha pasado desapercibido; ha servido de escenario para series de televisión, películas, sesiones de fotos de moda e incluso videoclips de rap.

El Tabanco El Pasaje tiene dos puertas, una en cada calle; de ​​hecho, por eso se llama El Pasaje. Conduce desde la Calle Santa María hasta la Calle Mesones. Un carruaje tirado por caballos con un par de turistas se detiene frente a la primera puerta. Permanecen allí un par de minutos, todavía en el carruaje, tomando fotos del tabanco y del mosaico que decora su entrada. Junto a la segunda puerta está el Rincón de los Cabales, el extremo de la barra que, cada día, está ocupado por un grupo de clientes habituales. Entre los turistas y los habituales, hay una barra, las barricas de jerez, un escenario y una larga historia.

El Pasaje existe desde 1925. Sin embargo, a lo largo de su historia, no se le llamó tabanco, un término que antes se hablaba más que se escribía y que, además, fue cayendo en desuso. De hecho, en fotografías antiguas aparece como "El Pasaje", y en el letrero de Coca-Cola que existía antes del establecimiento actual, se leía Bar El Pasaje. Cuando Antonio Ramírez se hizo cargo del lugar en 2010, recuperó el nombre popular de tabanco. Pero hizo mucho más que eso. Era un bar frecuentado solo por hombres, con mesas de Formica, suelo de arena e iluminación de 125 voltios. El entresuelo estaba repleto de objetos; curiosamente, la colección de carteles taurinos que se exhibía junto al escenario provenía de allí. Está el de la corrida de toros que le costó la vida a Paquirri, que es el original. También está el de la última corrida de Manolete, aunque este es una copia envejecida artificialmente que se conservó como recuerdo de una película filmada en el tabanco. Y ahora, arriba, ocultas a la vista del público, están las mesas de Formica.

Este tabanco, el más antiguo de su tipo, tiene tanto encanto que se ha convertido en un lugar habitual no solo para el flamenco, que ellos mismos organizan, sino también para todo tipo de proyectos audiovisuales. Modelos han desfilado allí para la revista Elle, se han rodado escenas de películas y series, e incluso un rapero ha subido a su escenario para sorprender a los clientes habituales con sus versos vertiginosos y sus bulerías.

Si observan detenidamente el vídeo, verán que el escenario está desgastado por el constante golpeteo de los tacones flamencos. En El Pasaje, no escatiman en espectáculos, y cualquiera que venga a esta cuna del flamenco con ganas de verlo en directo encontrará aquí su lugar. Hay tres actuaciones diarias, tres. Los horarios varían según la época del año, pero suelen coincidir con la hora del almuerzo, la tarde y la cena. Los artistas cambian; actualmente, cada semana. Más de sesenta artistas actúan en este bar flamenco tradicional, que también se utiliza una vez al mes como sede de las clases de baile flamenco online de Carmen Moncada. El público es diverso: lugareños, turistas, pasajeros de cruceros… Ya se están haciendo reservas para el año que viene, la mayoría a través de la página web del bar. Todavía se toman notas en la barra con tiza, pero las reservas se hacen con un clic.

Antonio Benítez explica que, de vez en cuando, algún residente veterano de Jerez se acerca a contarle sus recuerdos sobre el local: según le han contado, Lola Flores cantaba allí cuando era pequeña, y Fernando Terremoto también bailaba allí en los viejos tiempos, aunque más tarde se hizo famoso como cantaor flamenco.

El centenario

El centenario del establecimiento debería haberse celebrado el año pasado, pero fue imposible. Antonio fue elegido para interpretar a uno de los Reyes Magos, concretamente a Baltasar, lo que obligó a aplazar la celebración. Ahora, por fin, tendrá lugar; acaba de inaugurarse una exposición en las bodegas Maestro Sierra, y en octubre se inaugurará otra exposición fotográfica en las calles de Jerez con imágenes de los artistas del tabanco en lugares emblemáticos de la ciudad.

Mientras tanto, la leyenda sigue creciendo entre vino, flamenco y anécdotas. Como la historia del hombre de Jerez que vivía en Boston y que se apuntó a clases virtuales de flamenco por pura nostalgia, sin ninguna intención de bailar él mismo. Con su copa de Tío Pepe en el sofá, contemplaba a través de la ventana de internet el ambiente que había dejado atrás 18 años atrás. O las japonesas, medio vestidas con kimonos y medio con trajes flamencos, que vienen cada año al especial "Jerez-Japón"... O todas las historias que dejaron atrás tantos artistas, tantas grabaciones y tantos extranjeros bajo la atenta mirada de los Cabales, en su sabia conversación diaria en la esquina del bar.

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