Un viaje por el mundo del whisky en Mio Lab: Degustación de Escocia y Japón
Dos viajes entre la turba escocesa y el refinamiento japonés en el bar del Park Hyatt Milano, con cócteles y chocolate a juego.
Hay un momento al atardecer en que el tiempo parece detenerse. La mesa queda libre, la conversación fluye con más naturalidad y lo único que apetece es disfrutar de una copa. Para quienes buscan una velada así, el Mio Lab del Park Hyatt Milan ha preparado dos catas diseñadas para conocedores del whisky o para quienes desean adentrarse en este mundo.
La idea es sencilla: tres vasos, dos tradiciones, sin prisas. Por un lado, Escocia con su Islay ahumado; por otro, Japón con su precisión casi zen. Dos mundos del whisky que se pueden explorar aquí cómodamente, sin tener que elegir a ciegas una botella de la carta.
La llamada de Islay: Cuando el whisky sabe a mar.
La primera excursión te lleva a Islay, la isla escocesa donde el whisky tiene sabor a humo y sal. El protagonista es Laphroaig, un nombre familiar para los amantes del whisky ahumado. La cata incluye tres versiones diferentes: el intenso y especiado Quarter Cask; el Cask Lore, una mezcla creada por maestros destiladores para celebrar la tradición (lore en gaélico significa "transmisión de conocimiento"); y el Sherry Oak Finish de 10 años, donde la turba se fusiona con la dulzura de las barricas de jerez.
Tres copas de 6 cl servidas en un soporte de madera por 38 €. Si prefieres algo más creativo, también está el Scotland Wave, un cóctel que combina Laphroaig Quarter Cask con limón, mora, amargo de regaliz y un toque de absenta. Cuesta 28 € y es idea del jefe de barra Alessandro Iacobucci Vitoni para darle un toque mediterráneo a Escocia.
Japón según Suntory: Equilibrio en tres vasos
El segundo viaje nos lleva al este. Suntory es la marca que forjó la reputación del whisky japonés en todo el mundo, y aquí, en Mio Lab, podrás degustar tres de sus expresiones más representativas. Comenzamos con el Yamazaki de 12 años, el primer single malt producido en Japón, suave y afrutado. Continuamos con el Hakushu de 12 años, fresco y con notas herbáceas que evocan los bosques donde se destila. Concluimos con el Hibiki Harmony, una mezcla que hace del equilibrio su sello distintivo.
Aquí también, tres vasos de 6 cl, esta vez por 58 €. Para quienes quieran probar un cóctel, está el Sakura Serenade: Hibiki Harmony, Cocchi Storico y Fernet Branca con un toque de aceite esencial de naranja. Cuesta 30 € y es otra forma de disfrutar del whisky japonés, más poética y menos didáctica.
Maridaje con chocolate (y por qué tiene sentido)
Ambas catas se pueden maridar con chocolate seleccionado por el pastelero Alessio Gallelli. No es una simple elección al azar: el chocolate, cuidadosamente seleccionado, realza los matices del whisky. Complementa la dulzura del jerez, equilibra el toque ahumado y juega con las notas frutales. Es un maridaje conocido por quienes frecuentan las catas, pero aquí, está meticulosamente elaborado.
Mio Lab se encuentra en Via Silvio Pellico 3, a pocos pasos de la Galleria Vittorio Emanuele. Abre todos los días de 12:00 a 00:30. Esta es una oportunidad para descubrir whiskies que rara vez se encuentran en bares convencionales.
