Cóctel de acelga silvestre
El cóctel "Yorsh" es un legado de la era soviética, cargado de numerosos rituales, algunos de ellos nada inofensivos. La mayoría de los "historiadores" e investigadores de bebidas alcohólicas coinciden en que el "Yorsh" fue inventado en las décadas de 1960 y 1970 por trabajadores que, tras su jornada laboral, se detenían en un bar para aliviar la fatiga. Compraban cerveza, que era barata pero generalmente de mala calidad y simplemente aguada. Para emborracharse más rápido, le echaban vodka a escondidas debajo de la mesa. Así nació el legendario cóctel "Yorsh". Naturalmente, nadie se molestaba en respetar las proporciones. ¿Por qué "Yorsh"? El nombre, al igual que el cóctel, es popular. No hace falta buscar mucho para encontrar una explicación. ¿De dónde viene el adjetivo "ruffy"? De un pez con dientes inusualmente puntiagudos, por supuesto. Y el cepillo doméstico para limpiar botellas proviene del pez ruff. El cóctel "Yorsh" también entra en esta categoría: es un auténtico chupito que te deja la garganta hecha un sorbo. Cabe destacar que una mezcla de cerveza y vodka es más embriagadora que la misma cantidad de cada bebida por separado: las burbujas de gas irritan la mucosa estomacal y el alcohol del vodka se absorbe instantáneamente en el torrente sanguíneo. En cuanto a las proporciones, es mejor no pasarse con el vodka, de lo contrario no tendrá buen sabor. Se recomienda elegir una cerveza con un amargor lupulado pronunciado para disimular mejor el sabor del vodka. La IPA es una candidata ideal para un "Yorsh". Sin embargo, las cervezas dulces u oscuras se disfrutan mejor sin vodka. Te ofrecemos una sencilla receta ritual en la que la preparación de la bebida se realiza simultáneamente con su consumo.
Paso 1
Enfría previamente la cerveza y el vodka en el refrigerador a 5–7 °C. Vierte la espuma en una jarra de cerveza clásica de medio litro o en un vaso de cerveza, inclinando con cuidado tanto la jarra como la botella (o lata) hacia abajo para evitar que se forme demasiada espuma.
Paso 2
Si se forma espuma, déjela reposar. Mientras tanto, vierta el vodka en un vaso de chupito. Dé dos buenos sorbos; eso equivale a unos 50 ml para un adulto.
Paso 3
Vierte vodka de un vaso de chupito en la cerveza; llenará el espacio vacío. No hace falta remover. Simplemente bebe. Bébelo rápido, sin saborearlo, pero no de un trago.
El vodka no es la bebida ideal para cualquier ocasión, pero no tiene por qué tomarse solo; se pueden preparar cócteles de cualquier graduación alcohólica. Explicaremos por qué el vodka es una opción versátil para cócteles y las proporciones adecuadas para mezclarlo. También compartiremos recetas de cócteles de vodka caseros, incluyendo una receta exclusiva de nuestro jefe de barra.
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