La tendencia del matcha en Italia: ¿moda pasajera o futuro del gusto?
De Asia a nuestros cafés: el matcha conquista Italia, entre las tendencias de bienestar y la tradición ancestral.
El té matcha está experimentando un auge de popularidad en Italia, extendiéndose desde cafeterías especializadas hasta los estantes de los supermercados, e incluso a las cartas de las cafeterías tradicionales. Esta bebida, antes minoritaria y rica en clorofila, ahora está en el centro de atención, pero ¿se trata solo de una moda pasajera o de una presencia duradera en la gastronomía y el vino italianos?
Una tendencia en auge
La popularidad del matcha es evidente en todas partes: las redes sociales están repletas de vídeos que muestran su preparación y consumo. Las grandes cadenas de cafeterías han incorporado rápidamente matcha caliente y frío a sus menús, y el té verde en polvo también se ha abierto paso en los supermercados, tanto en cápsulas como en polvo. El creciente interés de los consumidores italianos por alternativas más saludables al café ha contribuido a esta expansión, con un notable aumento de la demanda, especialmente en las zonas urbanas. El matcha ofrece mayor variedad y beneficios significativos para la salud, lo que lo convierte en una alternativa atractiva al café tradicional.
Los orígenes del matcha y su evolución
El matcha no es nada nuevo. Su historia se remonta a unos 1300 años en China, y fue introducido en Japón en el siglo XII por el monje zen Eisai. Allí, los monjes descubrieron que beber esta bebida verde les ayudaba a mantenerse alerta durante largas sesiones de meditación. A lo largo de los últimos 800 años, los japoneses han perfeccionado su cultivo y producción.
A nivel mundial, el mercado del matcha se estima en 4300 millones de dólares y se prevé que se duplique para 2032. Este crecimiento no sorprende, dado que el matcha se percibe como una excelente alternativa al café. Contiene cafeína, pero en una forma más saludable gracias a la L-teanina, un aminoácido que modera su liberación en el organismo. Esto se traduce en una energía tranquila y concentrada, sin los típicos altibajos del café. Además, el matcha es rico en clorofila y antioxidantes. Su versatilidad es otro de sus puntos fuertes: en Japón, se utiliza en una amplia gama de productos, desde dulces hasta champú, y en Italia, muchas variantes ya se encuentran en las cartas de las cafeterías.
Aclaración sobre el “rango ceremonial”.
Con el auge del matcha, se ha extendido la idea de que solo el matcha de "grado ceremonial" es superior. Sin embargo, en Japón no existe una distinción oficial de "grado ceremonial". Los expertos japoneses determinan la calidad del matcha según la finca de origen, no mediante una clasificación estandarizada. El mejor matcha se cultiva a la sombra durante los periodos más largos y se elabora con la primera cosecha de la temporada, utilizando las hojas más jóvenes y tiernas. Estas hojas se recolectan a mano, se les quitan las nervaduras y los tallos, y luego se muelen en molinos de piedra hasta obtener un polvo fino, un proceso que limita la producción a tan solo 30-40 gramos por hora. El resultado es un té verde brillante, de textura suave y cremosa, con un sabor umami naturalmente dulce y sin amargor.
El término "grado ceremonial" es una denominación occidental no regulada, lo que significa que la calidad puede variar considerablemente. El matcha de grado culinario, por otro lado, se elabora con cosechas tardías, utilizando hojas más viejas que tienen un sabor más intenso y amargo. Aunque menos refinado y de un verde más apagado, su sabor robusto lo hace ideal para cocinar y hornear, especialmente cuando se combina con leche, azúcar o mantequilla.
En Italia, al igual que en el resto del mundo occidental, se ha desarrollado una clasificación simplificada entre el matcha de "grado ceremonial" (que incluye una gama de calidades aceptables, aunque no todas aptas para una ceremonia tradicional) y el de "grado culinario" (todo lo demás). Es importante comprender que el objetivo no es necesariamente comprar el matcha más caro, sino uno de calidad que ofrezca el característico color verde y un sabor auténtico y puro.
Cómo reconocer un buen matcha
Existen algunos indicadores para evaluar la calidad de un buen matcha. El polvo de matcha debe ser de un color verde intenso u oscuro, sin tonalidades amarillas ni marrones. Su origen es crucial: asegúrese de que sea japonés. En cuanto al sabor, un buen matcha debe tener poca astringencia y amargor, con un rico sabor umami. Las variedades más económicas tienden a ser menos efectivas para disimular el amargor. Su textura debe ser sedosa y fina, similar al talco, y su aroma debe ser fresco y ligeramente dulce.
El futuro del matcha en Italia
El matcha no es una simple moda pasajera. Su funcionalidad —un sistema más saludable para obtener cafeína— garantiza su permanencia. El mercado evoluciona rápidamente, con consumidores que exigen mayor calidad y mejor sabor. Aún hay mucho margen de crecimiento en Italia: aunque está presente en muchas cafeterías, todavía no es una opción habitual en todos los hogares, y sus aplicaciones culinarias apenas comienzan. El matcha conecta con el público italiano porque ofrece un equilibrio entre forma y función: tiene raíces en la tradición, pero se siente moderno. Proporciona energía de forma suave y constante. Su atractivo estético y su asociación con el bienestar sin duda han contribuido a su visibilidad en las redes sociales, pero su popularidad duradera proviene de una conexión más profunda: la forma en que hace sentir a la gente: una sensación de propósito, elevación y pertenencia a algo significativo. En definitiva, el matcha es mucho más que un color llamativo.
