German Cheese Cake with Crumble and Fruit
Esta receta incluye una tarta de queso alemana con fruta y cobertura de streusel, también conocida como crumble.

- 2 barras de mantequilla
- 4 tazas de harina
- 1 taza de azúcar
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 1 huevo
- una pizca de sal
- 1 cucharada de polvo para hornear
- 3 tazas de quark (alternativo yogur griego)
- 1 paquete de pudín de vainilla (96 g)
- ¾ taza de azúcar
- 1 huevo
- 1 cucharada de jugo de limón
- 45 oz. de fruta, por ejemplo, duraznos (albaricoques, cerezas o peras, (enlatadas o congeladas))
- Derrite la mantequilla y déjala enfriar.
- En un bol grande, añade la harina, el azúcar, el extracto de vainilla, una pizca de sal, el polvo de hornear y el huevo, y mezcla bien.
- Añade poco a poco la mantequilla derretida y mezcla hasta que se formen migas. Reserva.
- Escurra la fruta y engrase el molde para hornear.
- Coloca tres cuartas partes de la masa en la bandeja para hornear, extiéndela uniformemente y presiónala.
- En un bol grande, añade el queso quark, el pudín de vainilla, el azúcar, el huevo y el zumo de limón y mezcla bien.
- Vierta el relleno sobre la masa y extiéndalo uniformemente.
- Coloca la fruta encima.
- Luego, espolvorea la masa restante en forma de migas sobre la fruta.
- Hornear durante 40-50 minutos en un horno precalentado a 175 °C (350 °F).
- Dejar enfriar completamente y espolvorear con azúcar glas.
Este pastel se puede preparar con todo tipo de frutas, como peras, manzanas, duraznos, albaricoques, bayas o cerezas. Además, se puede congelar fácilmente.
Descongela en el refrigerador y sirve con crema batida espesa. Este postre es un clásico alemán que se disfruta desde hace décadas. Esta tarta de queso alemana no se parece a la típica tarta de queso a la que estás acostumbrado.
Este delicioso pastel consta de tres capas: una cremosa capa de tarta de queso sobre una base de galleta, cubierta con fruta dulce y una crujiente capa de crumble. Se recomienda servirlo frío o a temperatura ambiente. El nombre "tarta de queso" proviene de los grumos de queso fresco llamados quark que se utilizan en la crema pastelera.
El quark tiene un sabor y una textura muy similares al yogur griego, pero es menos ácido y más cremoso. Si no encuentras quark en tu supermercado habitual, puedes prepararlo fácilmente en casa o usar yogur griego como alternativa.