Una forma más sencilla de hacer huevos revueltos
Los huevos revueltos no son difíciles de hacer.

Además, no requieren mucho tiempo. Tanto si los preparas rápido y con agua caliente como si los prefieres a fuego lento, no tardarás más de 10 minutos entre coger la huevera y desayunar. Pero, ¿y si te dijera que hay una forma de preparar huevos revueltos aún más rápido?
¿Una forma de prepararlos que te deja con un plato y un utensilio menos que lavar? Te presentamos los huevos revueltos, también conocidos como huevos fritos a medias, que te llevan de la sartén a la boca en un abrir y cerrar de ojos.
Esta técnica ha estado muy de moda en las redes sociales en los últimos meses. Me hizo gracia porque llevo años preparando mis huevos revueltos. Así es como los hago:
Calienta una sartén antiadherente o de acero al carbono a fuego medio. Añade una nuez de mantequilla o un chorrito de aceite de oliva y gírala para cubrir la sartén.
Rompe tres (o los que sean) huevos y déjalos reposar unos segundos. Ahora solo queda batirlos. Coge una espátula de goma y deslízala por debajo para asegurarte de que no se peguen, agitando la sartén para que se impregne bien de grasa.
Usa la espátula para romper las yemas y revuelve los huevos rotos (sin batirlos) a tu gusto. Algunas personas prefieren dejar una yema entera (o simplemente rota, pero sin incorporarla al resto de las claras) para lograr esa consistencia cremosa que tanto nos gusta.
Apaga el fuego y listo. Si tienes tiempo, puedes añadir algunas verduras: sofríe cebollas en rodajas o un par de puñados de verduras de hoja verde antes de los huevos, o incorpora cualquier resto de comida cocinada (a mí me encanta añadir brócoli asado o boniato troceado).
También suelo añadir una cucharada de pesto, pasta de harissa o salsa picante a la fiesta. Podrías servirlos simplemente con tostadas.
Pero los huevos revueltos también son una base fenomenal para un sándwich de desayuno: dobla los huevos revueltos en pan, bollo o bagel del tamaño que tengas, luego coloca encima unas lonchas finas de queso cheddar o americano. Desliza los huevos sobre el pan, rocíalos con un poco de salsa picante (o si eres como yo: sal, pimienta y kétchup), tal vez una o dos tiras de tocino crujiente, y el día empieza de maravilla.