Sergio Giraldo hace brillar la barra de Señuelo 7 Caníbales
Disfrutar de una comida en un bar tiene un encanto especial. Tanto en establecimientos tradicionales como, más recientemente, en restaurantes de alta cocina, los bares ofrecen un ambiente relajado y social que el servicio de mesa tradicional simplemente no puede igualar.
Puedes empezar con su ensalada de gambas, muy recomendable, y una selección de encurtidos que prepararán tu paladar para uno de sus clásicos: la croqueta de gambas líquida. Una sorprendente novedad son las patatas bravas con marisco, con un toque de atún bonito rallado. Otros bocados destacables son la impecable sepia con mayonesa del bar San Pedro o el rollo al estilo Almusafes con sobrasada de marisco (una especie de homenaje al chef Ángel León). Sé que puede ser excesivo, pero antes del arroz, pide el brioche de calamares y blanquet, aunque sea para compartir. ¡Es fantástico! Calamares en salsa de cebolla caramelizada, rellenos con el relish de la clásica blanquet valenciana.
Entre los platos de paella que sirven están la paella de conejo y caracoles, la paella de gambas o la paella de marisco con pescado de la playa, como la que el propio Giraldo llevó al bar, presidida por una dorada que era puro sabor a mar.
Ofrecen guisos contundentes, pescado fresco del mercado y carnes de calidad servidas desmenuzadas, además de una selección de postres del bar, entre los que destaca su melón encurtido con granizado de manzana. Te deja con una sensación de frescura y vitalidad.
En la barra se puede comer bien por una cuenta media de entre 25 y 30 euros. Las mesas de Señuelo también están muy bien atendidas.
