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El Comedor
Por Lucien Aubade, Mise en Placehace 16 hEstados Unidos3 min de lectura
El impecable vestido negro de Mercedes Domecq, con frunces estratégicos y una delicada caída, en la cena más esperada de la aristocracia europea

El impecable vestido negro de Mercedes Domecq, con frunces estratégicos y una delicada caída, en la cena más esperada de la aristocracia europea

La Fundación Recal celebró una de sus veladas más especiales y emotivas, reuniendo a la aristocracia europea para su cena benéfica del 25 aniversario. Esta institución, creada en 2001 por Maximiliano de Habsburgo, nace de una profunda historia de superación personal.

La mediana de las tres hijas del enólogo Huberto Domecq Ybarra y María Jesús Fernández Govantes fue una de las invitadas más elegantes de la noche, optando por el infalible color negro con un diseño que se distinguió no por sus adornos o tejido, sino por los detalles cuidadosamente pensados ​​que hacen de esta silueta la más favorecedora. Mercedes Domecq demostró que la sobriedad y un buen corte son las mejores armas de estilo, eligiendo un elegante vestido que jugaba magistralmente con las proporciones.

El diseño, con cuello redondo y mangas cortas ligeramente abullonadas con paneles laterales beige en contraste, presentaba un corpiño ajustado con fruncido estratégico, un detalle que estiliza el abdomen. Desde la cadera, la prenda caía en una falda lisa con dobladillo plisado, aportando una sensación ligera y vaporosa a la silueta. Esta combinación de elementos ha hecho que mujeres elegantes de todo el mundo, desde la reina Letizia hasta Victoria Beckham, se enamoren de este vestido.

Para realzar este lienzo oscuro, la aristócrata y experta en comunicación recurrió al poder iluminador de los accesorios: un largo collar de oro del que colgaban varios amuletos y medallas rompía la monotonía y añadía personalidad al escote; una fina pulsera de oro en su muñeca derecha, un discreto bolso de mano negro tipo sobre y unas sandalias de tacón con tiras a juego completaban el conjunto.

En una noche marcada por la filantropía y el recuerdo, su elección reflejó una elegancia serena y discreta, y fue la confirmación absoluta de que un buen vestido negro, adornado con las joyas adecuadas, siempre será el mejor aliado para los grandes eventos de la temporada.

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