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Por Rosalind Achterberg, The Estate deskhace 10 díasEspaña5 min de lectura
El uso de mantillo orgánico en los viñedos aumenta la biodiversidad del suelo y mitiga su degradación

El uso de mantillo orgánico en los viñedos aumenta la biodiversidad del suelo y mitiga su degradación

Aplicar una capa de materiales naturales —como paja, compost o restos de poda triturados— al suelo alrededor de las vides mejora la calidad de los nutrientes y protege el suelo de la degradación a largo plazo.

La técnica analizada por el investigador español —también conocida como acolchado— funciona de forma similar a una manta natural sobre el suelo. Estos acolchados orgánicos en el viñedo aumentan la biodiversidad del suelo y, a largo plazo, mitigan su degradación. El estudio de Labarga Varona también analiza el efecto de otras prácticas agrícolas —como el uso de diferentes portainjertos o el riego con agua ionizada— sobre los microorganismos (bacterias y hongos) del suelo y del mosto.

Desarrollada en el Instituto de Ciencias de la Viña y el Vino (ICVV) -en el marco del Programa de Doctorado en Enología, Viticultura y Sostenibilidad del Departamento de Agricultura y Alimentación de la Universidad de La Rioja- la tesis titulada "Estudio del impacto de diferentes prácticas agrícolas en la vid sobre la microbiota del suelo y el mosto" fue dirigida por la reconocida científica Alicia Pou Mir, docente del CSIC, y obtuvo la calificación sobresaliente "cum laude" con mención internacional.

La viticultura, actividad de gran importancia económica, social y cultural, se enfrenta a desafíos como el cambio climático, la degradación del suelo y la pérdida de biodiversidad. En este contexto, las comunidades microbianas desempeñan un papel fundamental en la salud de la vid y la calidad final del vino. Sin embargo, muchas prácticas agrícolas emergentes se han implementado sin una evaluación detallada de su impacto microbiológico.

«La microbiota no es un elemento aislado, sino la piedra angular de la salud del viñedo y la calidad del vino. Desempeña un papel fundamental en la regulación de la nutrición de la planta, protegiéndola contra los patógenos y participando activamente en la definición de las características organolépticas del mosto y del vino», explica Labarga.

Esta tesis analiza cómo las diferentes estrategias de manejo del viñedo influyen en los microorganismos presentes en el suelo, la rizosfera (la zona en contacto con las raíces) y el mosto. Evalúa tres prácticas dentro del marco de la agricultura orgánica y regenerativa: la aplicación de acolchados orgánicos (paja, restos de poda y sustrato posterior al cultivo de setas) frente a tratamientos convencionales; el uso de cinco portainjertos diferentes (1103P, R110, 140Ru, 41B y 161-49C) en condiciones de riego y sequía; y el riego con agua ozonizada.

La investigación se llevó a cabo entre 2019 y 2024 en viñedos de la Denominación de Origen Calificada Rioja, ubicados en Logroño, Aldeanueva de Ebro y Arenzana de Abajo. Se recolectaron un total de 246 muestras de suelo, rizosfera y mosto, y se analizó su ADN mediante técnicas avanzadas de secuenciación genética para identificar tanto los microorganismos presentes como sus funciones.

La principal ventaja de su uso es la mejora integral del ecosistema mediante el aumento de la biodiversidad del suelo y la mitigación de su degradación. DAVID LABARGA, autor de la investigación.

Se observaron cambios en la diversidad microbiana a partir del tercer año, lo que indica que sus efectos pueden ser lentos y acumulativos. Además, estos acolchados ayudan a regular otros factores clave como la temperatura y la humedad del suelo.

Portainjertos, microbiota e irrigación con agua ozonizada.

En el ensayo con portainjertos, el riego fue el principal factor modulador de las comunidades bacterianas. En condiciones de sequía, surgieron diferencias asociadas al genotipo del portainjerto, lo que subraya su importancia en escenarios de estrés hídrico y adaptación al cambio climático.

"No existe un portainjerto que sea absolutamente mejor que otro", explica el investigador, "sino que cada uno ejerce un impacto moderado y característico sobre la microbiota de la rizosfera; en situaciones de estrés, la planta parece seleccionar o promover taxones y funciones microbianas específicas que la ayudan a adaptarse y sobrevivir a esas condiciones adversas".

Sin embargo, el riego con agua ozonizada no produjo cambios significativos en los microorganismos del suelo, lo que genera dudas sobre su potencial como estrategia sostenible desde un punto de vista microbiológico.

Los resultados muestran que la añada y la ubicación del viñedo son los factores que más influyen en la composición de bacterias y hongos, incluso más que las prácticas agrícolas estudiadas. Aun así, se detectaron efectos específicos, especialmente en el suelo y la rizosfera.

La sostenibilidad frente al cambio climático

Este estudio demuestra que el impacto de estas estrategias en la agricultura ecológica sobre la microbiota del viñedo es variable y depende en gran medida del contexto ambiental. Además, muchos efectos solo se hacen evidentes tras varios años de implementación, lo que refuerza la necesidad de evaluar estas estrategias a medio y largo plazo.

La integración de la dimensión microbiológica en la toma de decisiones puede contribuir al diseño de sistemas vitivinícolas más sostenibles y resilientes. «Comprender el viñedo en su conjunto, donde el suelo, la planta y los microorganismos están interconectados, es vital para garantizar la sostenibilidad del cultivo frente a desafíos como el cambio climático», concluye Labarga.

Para leer el estudio completo, los interesados ​​pueden acceder a él AQUÍ.

La investigación fue financiada mediante un proyecto nacional (RTI2018-095748-R-I00), un proyecto europeo (Prima-MiDiVine proyecto 1564) y fondos FEDER (PR-12-19; ​​PR-06-20; PR-09-21; PR-07-22; PR-12-23). ​​Las bodegas Campo Viejo, D. Mateos, Domeco Jarauta y Enocuatro SL colaboraron poniendo a disposición sus viñedos para la experimentación.

Para el desarrollo de su tesis, Labarga realizó dos estancias en centros de prestigio internacional: la Universidad de Reims Champagne-Ardenne (URCA) y la Universidad Libre de Berlín, y contó con un contrato predoctoral FPI/CAR-UR 2022.

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