Reseña de Trattoria Al Paradiso en Pocenia: recuerdos de Friuli sin nostalgia
Paradiso es una pequeña aldea en Pocenia, en la zona de Bassa Friulana de la provincia de Udine: una tierra de manantiales, campos fértiles y ríos —el Stella sobre todo— que han moldeado no solo el paisaje y la geografía, sino también la gastronomía y la historia culinaria local.
La historia de Trattoria al Paradiso
Si bien en la década de 1960 el restaurante aún era una sencilla taberna, la "Ostarie al Paradiis", el año que comenzó a marcar su rumbo fue 1972, cuando Anna Maria Mauro, que había trabajado allí como camarera, se hizo cargo del negocio junto con su esposo, Aurelio Cengarle. A partir de ese momento, el restaurante creció, tanto en su identidad como en su reconocimiento, hasta convertirse en uno de los establecimientos más prestigiosos de la región.
El recorrido de Anna Maria pasa por dos referencias importantes: el "asedio de Rosalie", una figura casi legendaria de una familia noble, y sobre todo Gianni Cosetti, el gran intérprete de la cocina carnica en el Ristorante Roma de Tolmezzo.
De esto último surge una parte fundamental de la filosofía de Paradiso: la promoción de una cocina regional capaz de ser distintiva y elegante, sin perder su conexión con sus orígenes, pero ampliándolos. A lo largo de los años, los Cengarle no solo han contribuido a definir su sello gastronómico, sino que también han hecho de la gestión familiar y la hospitalidad un rasgo distintivo, perfectamente encarnado en Federica Cengarle —hija de Anna Maria y Aurelio— quien dirige el restaurante con destreza y seguridad. Hoy, Trattoria al Paradiso es un destino imprescindible para cualquiera que desee conocer la cocina friulana, o mejor dicho, la de esta parte de Friuli, y sus raíces.
El medio ambiente
Al cruzar un paisaje rural escasamente poblado, el letrero del restaurante —dos patos silvestres estilizados, con los picos unidos— invita a detenerse y transmite el encanto de la taberna, sin reconstrucciones artificiales ni forzadas.
El restaurante ocupa parte de los antiguos edificios agrícolas del pueblo, y la restauración, iniciada en 1994, respetó la arquitectura rural de Friuli. El resultado es un entorno donde los espacios y los detalles interactúan armoniosamente, evocando una sensación rústica a la vez que transmite calidez, elegancia y un ambiente acogedor.
Cuatro habitaciones decoradas con buen gusto, una gran chimenea central, una chimenea de mayólica, manteles planchados, armarios, una decoración que nunca resulta excesiva y el uso de materiales como la madera y la piedra: en resumen, uno se encuentra en una gran casa de campo, a la espera de disfrutar de platos que también llegan al alma.
El papel y los platos
La gastronomía de Paradiso gira en torno a un repertorio preciso que se despliega simplemente observando el paisaje y recorriéndolo: aquí se encuentran los animales de granja (sobre todo la gallina de Guinea, así como el conejo, el pollo y el cerdo), la caza, tanto de pelo como de pluma (jabalí, ciervo y pato silvestre), los caracoles, los quesos, las setas, las hierbas aromáticas y, por supuesto, el pescado de agua dulce.
El chef Loris Plazzotta asimiló y adaptó la lección de Cosetti, creando un menú respetuoso con la tradición pero sin ser rígido, y con un toque de ligereza inteligente.
Cuatro o cinco opciones por sección (entrantes de 15 a 18 euros, primeros platos de 16 a 19 euros, segundos platos de 25 a 29 euros, postres de 10 a 12 euros) y la opción de un menú degustación (80 euros).
Entre los platos estrella se encuentra sin duda el Oro del Friuli, una reinterpretación del "toc in braide" inspirada en Gianni Cosetti, en la que tres consistencias diferentes de queso Montasio encuentran el soporte perfecto en la suave polenta y los morcje, harina de maíz tostada en mantequilla dorada, elevando un plato de raíces campesinas a grandes cotas.
Los cjalsons son la mejor síntesis de la cocina carnática, ya que encierran en una fina masa no solo un relleno del que existen alrededor de cuarenta variaciones locales (pasas, cacao, canela, espinacas, manzanas, peras, ciruelas, cebollino, ricotta, patatas, mermelada, ron, grappa, perejil, huevos), sino también la historia de los cramars, los vendedores ambulantes que durante los meses de invierno viajaban desde Carnia a Austria, Alemania y Hungría, exportando telas y trayendo a casa drogas y especias de Venecia.
Ñoquis elaborados con harina refinada y leche, hierbas aromáticas, piñones tostados y una salsa de médula de ternera y queso de burra: estos sencillos ingredientes se combinan magistralmente para lograr el equilibrio perfecto entre suavidad y textura crujiente.
La Reina del Patio es un plato noble y clásico: un guiso de pintada con foie gras de pato, salsa Verduzzo, verduras, acelgas y patatas. La Paloma se ofrece en varias versiones, reflejando un enfoque más contemporáneo. Entre los postres, el impecable milhojas es una delicia que no se puede perder.
No se viene a Paradiso en busca de una cocina "sorprendente", sino para degustar platos que son conscientes de su propia historia: caldos integrales e influencias francesas conviven con el dialecto friulano y el campo, sin distinciones de clase, contribuyendo simplemente a un disfrute alegre y sonrosado.
Opinión final:
Bajo la dirección de la familia Cengarle, la Trattoria Al Paradiso, en la zona de Bassa Friulana, se ha convertido en un restaurante que cuenta la historia de la cocina friulana sin quedarse anclado nostálgicamente en el pasado.
Los platos narran la historia del paisaje y la región a través de ingredientes (animales de granja, caza, hierbas silvestres, quesos, polenta, pescado de río) que nunca se alejan demasiado de sus límites, pero que al mismo tiempo se transforman inteligentemente en platos reinterpretados y que cobran vida en el presente.
Calificación: 8/10
