Lucía Gutiérrez, cuarta generación de chefs al frente de Lur en Madrid
A sus 22 años, Lucía Gutiérrez ha recibido en la Guía de Tapas el premio T de Oro de la Comunidad de Madrid por su restaurante Lur.
Al hablar con Lucía Gutiérrez, lo primero que se percibe es su tenacidad y claridad. Aunque solo tiene 22 años, la madurez de su discurso es innegable.
Ella representa la cuarta generación de chefs en su familia, una tradición que comenzó con su bisabuela, Cándida. Lucía aprendió gran parte de lo que sabe en el restaurante que su padre dirigió durante toda su carrera, el mismo espacio que ahora alberga a Lur.
Lur cuenta con tan solo cinco mesas y un menú degustación de ocho platos. Lucía describe el espacio así: “Con la reforma que emprendimos, nuestro objetivo era crear un lugar donde la gente se sintiera cómoda y relajada; por eso solo tenemos cinco mesas. El ambiente de Lur es tranquilo, abierto, acogedor y cálido. Creo que es importante que existan lugares así en Madrid”.
Su formación incluye la Escuela de Hostelería Casa de Campo, dos años en Zuberoa con Hilario Arbelaitz, una experiencia que la marcó profundamente, y mucho autoaprendizaje impulsado por la curiosidad.
Para ella, las cualidades esenciales de esta profesión son la pasión, la perseverancia, la humildad, el esfuerzo, la creatividad y la paciencia. Respecto a la organización, afirma: «Solo mediante la organización puedo anticipar posibles problemas y, por lo tanto, encontrar la solución adecuada».
El equipo está formado por seis personas, con Pablo Jañez como segundo al mando. «Tenemos un equipo estable, algo que ha requerido mucho esfuerzo para lograr. Es fuerte, unido y con ganas de mejorar y evolucionar. Me apoyan, comparten mi pasión, nos ayudamos mutuamente y sé que me acompañarán en cada paso del camino», afirma Lucía.
Lur cambia el menú cada dos meses, lo que supone más un reto creativo que una tarea, y permite que los clientes regresen sabiendo que probarán algo diferente. Lucía comenta que siempre buscan mejorar y que ella va estableciendo objetivos alcanzables para el equipo.
Ocho platos, cinco mesas y un menú que cambia cada dos meses.
