Los malvaviscos son tu secreto para preparar vasitos de chupito comestibles del tamaño de un bocado
Cuando recibes invitados para cenar o celebrar una fiesta, es divertido sorprenderlos con una bebida especial que recordarán mucho después de que termine la noche.
La forma más sencilla de tostar cada malvavisco para esta creación culinaria es con un soplete de cocina, como el modelo recargable de Sondiko, aunque también puedes usar un quemador de tu estufa. En cualquier caso, ensarta el malvavisco gigante en un palillo y gíralo sobre la llama hasta que tenga una corteza dorada y esté bien caliente. Una vez que el malvavisco esté suave y pegajoso por dentro, podrás extraer el centro, dejando una cáscara tostada hueca. Para ello, simplemente coloca el malvavisco sobre una superficie plana, sujétalo suavemente con una mano y tira del palillo con la otra. El interior del malvavisco se desprenderá fácilmente, dejándote con un delicioso vasito de chupito.
¿Con qué llenar tu vaso de chupito de malvavisco?
El tostado de estos vasitos de chupito comestibles los convierte en un capricho invernal perfecto. Por eso, puedes llenarlos con clásicos navideños como Baileys Irish Cream, un licor clásico con sabor a menta, vainilla y chocolate, o Kahlúa, un licor de café dulce. También puedes ir un paso más allá y usar un delicioso ponche de huevo casero, con tu licor favorito. Para quienes no beben alcohol, la leche con chocolate es una excelente manera de disfrutar de este pequeño chupito.
Para asegurarte de que tus chupitos de malvavisco se mantengan firmes y no se derramen, rocía un poco de chocolate derretido en el fondo. Esta cobertura no solo les dará mayor consistencia, sino que también les aportará un sabor extra. Después de meter los malvaviscos en la nevera durante unos 10 minutos, estarán lo suficientemente duros como para contener el líquido. Tus invitados quedarán encantados cuando sirvas estos deliciosos y originales chupitos en tu próxima reunión festiva.
