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La cocina privada
Por Clémence Roux, El ObradorMéxico5 min de lectura
Un fin de semana para saborear Oaxaca: un itinerario gastronómico para disfrutar de la Guelaguetza

Un fin de semana para saborear Oaxaca: un itinerario gastronómico para disfrutar de la Guelaguetza

Oaxaca, una tierra mágica y emblemática. Aquí, la cultura y la tradición lo impregnan todo. La comida no es solo una necesidad diaria; es una expresión de identidad que se renueva constantemente.

En el estado se pueden degustar sabores únicos; la cocina tradicional oaxaqueña es una de las tradiciones culinarias más representativas de México. Esta se exhibe en todo su esplendor cada año durante el festival de la Guelaguetza, que comienza el 22 de julio y concluye el 29. Los ingredientes y las técnicas de preparación reflejan la rica herencia cultural del estado.

Una celebración que permite a los oaxaqueños sumergirse en sus tradiciones y preservarlas. En esta época del año se pueden disfrutar platillos emblemáticos y bebidas tradicionales. La gastronomía de Oaxaca es un fiel reflejo de su gente y de las condiciones geográficas de la región.

Descubre las tradiciones culinarias más importantes de Oaxaca en esta ruta gastronómica de fin de semana para disfrutar del festival de la Guelaguetza.

Viernes: Comienza tu ruta culinaria en Oaxaca.

Al llegar a la ciudad, notará que sus calles están impregnadas de aromas. La gastronomía oaxaqueña se disfruta tanto en casa como en la calle. Comience esta aventura con una tlayuda, probablemente el plato estrella de esta ruta culinaria para disfrutar del festival de la Guelaguetza.

El viernes por la noche se sirve la cena. La tlayuda tradicional es una tortilla de maíz de casi 30 cm. Generalmente se tuesta en una plancha, lo que le da una textura crujiente y peculiar. Luego se cubre con chicharrones de cerdo, queso Oaxaca, lechuga y carne seca, acompañada de rábano. Una verdadera delicia que no te puedes perder en tu aventura.

Si no se prepara de esta manera, no se experimenta la verdadera esencia de la cocina oaxaqueña. Las otras versiones se inventan para atraer turistas; deliciosas, pero no tradicionales. Puedes probarlas en Comedor María Alejandra (Mercado 20 de Noviembre) o en Sabor Antiguo, un restaurante familiar.

Sábado: ¡Prepárense para bailar y comer!

Comienza bien el día; será largo porque la Guelaguetza se celebra por todo lo alto, así que un buen desayuno es esencial. Un clásico de la cocina oaxaqueña son los tamales, una especie de masa de maíz rellena de diversos guisos y luego cocida al vapor. Busca uno relleno de chapulines, chepil (una hierba) o mole; te darán mucha energía y te dejarán listo para seguir bailando.

El Mercado de la Merced es el lugar perfecto para ti. Hay muchos puestos que venden comida tradicional donde puedes disfrutar de un tamal caliente. Acompáñalo con un café de olla, chocolate caliente o, mejor aún, tejate. Esta refrescante bebida, hecha de cacao y maíz, tiene muchos beneficios para la salud. Bebida prehispánica, es un verdadero representante de la gastronomía oaxaqueña. Pide el pan de yema; me lo agradecerás.

Tendrás que sentarte para comer; La Guelaguetza es un festival con múltiples eventos, así que estarás en constante movimiento. Después de una larga caminata por calles empedradas, tus rodillas empezarán a resentirse.

Alfonsina, tu mejor opción es un restaurante con recetas transmitidas de generación en generación. Es una cocina casera que ofrece comida familiar, elaborada con ingredientes de alta calidad que rinden homenaje a la gastronomía mixteca.

Aunque se trata de comida de temporada, podrás disfrutar de los clásicos: mole negro o uno de los siete moles de Oaxaca. Tras esta parada imprescindible, tendrás la oportunidad de degustar un postre típico; el nicuatole, una gelatina de maíz, podría ser una excelente alternativa.

Para cenar, no hay nada mejor que un bar de mezcal, el lugar perfecto para vivir una celebración tradicional oaxaqueña. El mezcal es un licor elaborado a partir de agave cocido, que luego se destila mediante un proceso artesanal. Sabina Sabe y Los Danzantes son excelentes opciones para degustarlo.

Domingo: Momento de recuperarse después de la fiesta.

Para esa terrible resaca, después de tanto mezcal y baile, nada mejor que unas deliciosas memelas, bañadas en abundante salsa para el desayuno. Grasa y masa para ahuyentar la resaca. Las memelas son una especie de sope, una pequeña tortilla de maíz ovalada untada con manteca, frijoles, queso y mucha salsa. No te puedes perder las Memelas de Doña Vale, uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad.

Por la tarde, para despedir este increíble fin de semana, no hay nada mejor que visitar el emblemático Pasillo de Humo en el Mercado 20 de Noviembre. Allí podrá disfrutar del clásico tasajo, un ingrediente característico de la gastronomía oaxaqueña. Preparado a la parrilla al momento, el tasajo es un corte de carne de res muy fino que se deja secar al sol.

Se sirve con chiles de agua, cebolla y tortillas. En el mercado, los carniceros tienen sus propias parrillas para que puedas prepararlo justo después de comprarlo. Un ritual culinario de la ciudad que no te puedes perder.

La gastronomía de Oaxaca es vasta e increíblemente diversa; esta es solo una pequeña muestra de lo que puedes experimentar. Tu viaje culinario por esta ciudad podría durar días, semanas o incluso meses. Una ciudad con una riqueza culinaria sin igual.

Para disfrutar plenamente de la Guelaguetza y todas sus delicias, es imprescindible comenzar con la gastronomía tradicional del estado. Este viaje culinario por Oaxaca ofrece la oportunidad de experimentar su cultura a través de sus sabores. Su historia y tradiciones cobran vida en cada plato y bebida, un hermoso reflejo de su poderosa identidad.

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