Las Panas: Una panadería que empodera a las mujeres víctimas de violencia de género
Las Panas es una panadería social que busca ser un espacio de empoderamiento para las mujeres, a través de la elaboración de pan artesanal, fundada por Rosalía Trujano Ortega en 2016 cuando vivía en La Merced, uno de los barrios de la Ciudad de México con una alta tasa de violencia de género.
Juntos construimos un futuro más fuerte y próspero.
Rosalía creó una metodología para apoyar a mujeres en situaciones de vulnerabilidad. En Las Panas, el tiempo que tarda el pan en fermentar y hornearse se utiliza para impartir charlas sobre violencia de género a las participantes.
“Algo que he comprendido a lo largo de mi vida es que me involucro en proyectos que se alinean con mis propias necesidades, pero creo que esto surge de mi propia lucha y resiliencia. He conocido a personas que luchan y resisten.”
Las Panas ofrece talleres de panadería y programas de sensibilización sobre la violencia de género. También cuentan con una cafetería que vende pan dulce y salado. Recientemente, sus productos también están disponibles en Tienda UNAM y Huerto Tlatelolco.
La palabra "panas" es una expresión coloquial que se usa en varios países latinoamericanos para referirse a amigos íntimos o compañeros de confianza.
Esta panadería comunitaria se ha transformado a lo largo de sus ocho años de existencia. Comenzó en La Merced con mujeres que vivían en situación de dependencia económica y sufrían altos niveles de violencia. El proyecto creció, por lo que tuvieron que trasladarse al barrio de Santa María la Ribera, donde Rosalía se dio cuenta de que las mujeres que asistían a los talleres tenían otras necesidades, pero que, en última instancia, se veían afectadas por la violencia de género.
El equipo de Las Panas tiene como objetivo capacitar a todas las mujeres que participan en sus talleres para que identifiquen y nombren la violencia que sufren, de modo que puedan sanar colectivamente.
Cuando una mujer termina su estancia en Las Panas, nunca vuelve a ser la misma; algo en su interior ha cambiado. «Sin duda, las mujeres salen de aquí más fuertes, incluso diría que con un poco de esperanza», reconoce Rosalía.
Violencia doméstica durante la COVID-19
La pandemia trajo consigo muerte, dificultades económicas y enfermedades mentales con las que miles de personas en todo el mundo siguen lidiando. Otra consecuencia del coronavirus fue el aumento de la violencia doméstica. Mujeres y niñas quedaron confinadas con sus agresores y aisladas de personas de apoyo y recursos.
En México, durante el confinamiento de más de 100 días debido a la pandemia de COVID-19, las llamadas al 911 por violencia contra las mujeres aumentaron en torno a un 20%, según cifras de ONU Mujeres.
Independientemente de la clase social o el contexto, la violencia de género es algo que nos afecta a todos, razón por la cual Las Panas dejó de ser una organización feminista separatista, ya que afirman que la responsabilidad recae en todos.
Rosalía y su equipo han trabajado con mujeres del Estado de México, con diversidad funcional (mujeres ciegas y con discapacidad visual), mujeres migrantes y mujeres en situación de privación de libertad en prisiones.
¿Qué se entiende por violencia de género?
La violencia de género puede ser sexual, física, psicológica y económica; además, puede producirse tanto en espacios públicos como en entornos privados, según la Agencia de la ONU para los Refugiados.
Según la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), el delito de violencia doméstica aumentó en 2024 en comparación con el mes de febrero, pasando de 21.603 casos a 23.941 casos en marzo.
En el caso de la violencia de género, se registraron 566 casos durante marzo, lo que da un total de 1.557 en lo que va del año; el Estado de México encabeza la lista con 646 casos.
La violencia de género pone en riesgo la vida de las mujeres; los feminicidios son la manifestación más extrema de actos sistemáticos de violencia contra mujeres y niñas simplemente por ser mujeres. Una constante en estos asesinatos es la impunidad que los acompaña, reflejo de la falta de sensibilidad y formación de las autoridades.
Aprender sobre la independencia económica
Las Panas es un refugio para mujeres que son y han sido víctimas de violencia de género; para ellas se crearon los "talleres de larga duración", que duran cinco meses, con becas al 100% gracias a las donaciones y a lo recaudado en "Un taller pagado, un taller donado", del que les hablaré más adelante.
En los "talleres de larga duración", las mujeres no solo aprenden a hornear pan, sino que se llevan herramientas para iniciar su propio negocio, ya que una de las formas más silenciosas de violencia es la violencia económica, descrita como una forma de control contra las mujeres; se manifiesta a través de la agresión por parte de la persona que ostenta el poder económico, la manipulación para gestionar los gastos o la privación de recursos.
Alrededor de 13,4 millones de mujeres mexicanas lo han padecido en algún momento de sus vidas, es decir, el 29% del total de mujeres de 15 años o más, según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2016.
“Principalmente les ayudamos a aprender los fundamentos de la panadería. Les brindamos conocimientos sobre técnicas de horneado y, sobre todo, cómo hacer panes que puedan vender fácilmente, y les enseñamos los procesos”, dice Rosalía Trujano, directora y fundadora de Las Panas.
Talento y dedicación en Las Panas
Las Panas cuenta con una red de panaderías afiliadas donde estas mujeres pueden realizar prácticas y, si tienen éxito, incluso conseguir un trabajo como panaderas.
Alma Palomec, panadera en Las Panas, ayuda a las mujeres durante los talleres. Empezó como voluntaria, pero poco a poco se fue involucrando más en las actividades de Las Panas, hasta convertirse en una de ellas.
“Me enteré de un proyecto de panadería en otro país que ayudaba a mujeres a reintegrarse socialmente y les brindaba capacitación en panadería. Fue una gran coincidencia, y pensé: ‘Un proyecto así aquí en México sería increíble’, y encontré una de esas incubadoras de proyectos, y de repente apareció Las Panas”, recuerda Alma.
Su labor es fundamental en esta panadería social. Alma guía y capacita a los participantes en todos los aspectos de la elaboración del pan, y también produce el pan que se vende al público para cubrir los gastos de la asociación civil.
Metodología de Las Panas
Los talleres constan de varias etapas. Al principio, el grupo se presenta para romper el hielo y luego comienzan a mezclar y amasar un pan sencillo, como el pan de molde. Los Panas eligen recetas que los participantes pueden preparar en casa, incluso sin horno.
En la siguiente etapa, durante el tiempo de descanso de la misa, intervienen psicólogos para ayudar a los participantes a identificar sus emociones y la violencia a la que están expuestos.
Transcurrido este tiempo, se reanuda el proceso de elaboración del pan y, durante su segundo periodo de reposo, antes de hornearlo, los expertos profundizan en el tema tratado anteriormente. Mientras el pan se hornea, la segunda actividad concluye con una charla de clausura y, al finalizar la sesión, todos se reúnen para degustar lo que han preparado.
Cada sesión aborda un tema diferente. Si alguna participante necesita ayuda psicológica individual, se le proporciona acceso a terapia.
En 2020, Las Panas recibió el premio Kering Foundation Awards 2020 por su metodología innovadora para combatir la violencia contra las mujeres.
“La mayoría de las mujeres que vienen aquí no tienen experiencia previa, así que al principio siempre hay miedo; la mayoría se resiste. He visto que eso cambia a medida que avanzamos en las sesiones. Me gusta ver ese cambio en alguien que ya no tiene miedo de sostener la masa o manipularla”, señala Alma.
#SomosMásQuePan El impacto de Las Panas
Rosalía, fundadora de Las Panas, afirma que en las instalaciones de la organización se produce una verdadera alquimia. Ha sido testigo de cómo mujeres con pensamientos suicidas recuperan las ganas de vivir. Además, las mujeres que desean emprender reciben apoyo y orientación, mientras que las mayores aprenden de las más jóvenes sobre temas como la sexualidad de sus hijos e hijas y cómo reconocer la violencia que estas puedan estar sufriendo.
“Se produce una alquimia realmente hermosa; siempre digo que somos facilitadores. Facilitamos el espacio, el contexto, pero ellos son las redes del grupo.”
A través de la campaña "Un taller pagado, un taller donado", puedes ayudar a una mujer en situación de vulnerabilidad a recibir capacitación a largo plazo. Estos talleres se ofrecen mensualmente y en ellos las participantes aprenden a preparar recetas como pan de muerto o pan de masa madre. Con tu pago, donas un espacio para que una mujer que necesita participar en este taller extendido pueda hacerlo. El costo aproximado es de 700 pesos.
Hasta 2023, Las Panas contó con la asistencia de 606 personas; durante el período comprendido entre 2016 y 2023, 780 mujeres fueron atendidas y acompañadas a través de los talleres con metodología.
