El cultivo de café está experimentando un resurgimiento en Argentina
Argentina ha estado expandiendo discretamente su presencia en el mapa mundial del café mediante la inversión en el cultivo de la variedad arábica en al menos cinco de sus provincias. Dos de ellas representan aproximadamente 58 hectáreas: Salta lidera con 35 hectáreas, seguida de Tucumán con 23.
En Tucumán, el gobierno municipal lanzó en septiembre un programa enfocado en la diversificación agrícola, dirigido a viveros y a unos 30 productores para establecer cultivos de las variedades Bourbon y Gesha. Paralelamente, Misiones está realizando ensayos piloto de café plantado en sistemas agroforestales con cultivares de Arábica.
Pero el café ya tiene una larga historia en el país. Los registros indican que se cultivaba en Tucumán desde la década de 1880. En la década de 1970, un programa estatal fomentó su plantación en sistemas agroforestales en Salta, Jujuy y Misiones, pero en la década de 1990, las plantaciones de café argentinas fueron abandonadas.
Ahora, el cambio climático está transformando el panorama agrícola y permitiendo experimentar con el cultivo de café en pequeñas zonas subtropicales. Según un informe de septiembre publicado en Clarín, el gobierno considera el resurgimiento del cultivo de café como una oportunidad para generar empleo rural y, a largo plazo, como una forma de reducir la dependencia de las importaciones. En 2023, el país gastó 109 millones de dólares en la importación de café de Brasil, según el OEC (Observatorio de Complejidad Económica). Asimismo, según el mismo periódico, el único café que se cultiva y comercializa actualmente en el país es el Baritú, producido en las yungas (bosques densos y húmedos) de Orán, al norte de Salta, y vendido en dos cafeterías locales.
A pesar de encontrarse en sus primeras etapas —con un volumen reducido y una regularidad de cosecha aún incierta—, el movimiento está ganando relevancia. Argentina proyecta contar con 8.000 hectáreas de café en Tucumán y sus alrededores en pocos años. Entre los desafíos se encuentran la selección genética adaptada al nuevo terruño, el manejo poscosecha y la construcción de una cadena de valor para cafés especiales.
