De un pequeño pueblo al mundo: el vino chileno de uva País, secado al sol, recupera prestigio y mercados
La variedad de uva País, una de las más antiguas de Chile, fue la protagonista de un vino dulce considerado de alta gama durante el siglo XIX. Hoy en día, investigadores y productores trabajan para recuperar su valor patrimonial y demostrar su potencial para la elaboración de diferentes tipos de vinos.
Durante décadas, la variedad de uva País fue vista en Chile principalmente como un producto destinado a la elaboración de chicha y vinos tradicionales. Sin embargo, mucho antes de que el país andino desarrollara su industria vitivinícola moderna, esta uva dio origen a uno de los vinos más apreciados de la época: el vino asoleado, un vino dulce que llegó a considerarse un producto de lujo.
En el marco del reciente Día del Vino Chileno, investigadores del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIA), dependiente del Ministerio de Agricultura de Chile, destacaron el proceso de revalorización que está experimentando esta variedad histórica y el potencial que ofrece para fortalecer la producción vitivinícola de los pequeños productores del interior seco.
La variedad de uva País es considerada una de las más antiguas de Chile. Se cultiva principalmente en viñedos centenarios de las regiones de Maule, Ñuble y O'Higgins, donde ha sido preservada por generaciones de pequeños productores. Si bien durante años se la consideró una variedad de menor calidad en comparación con las variedades europeas introducidas posteriormente, hoy existe un creciente interés en rescatar su valor histórico, cultural y enológico.
Durante muchos años se la consideró una variedad de menor calidad organoléptica que las variedades europeas. Sin embargo, los pequeños productores siempre supieron apreciar su valor intrínseco y la mantuvieron y preservaron. MARISOL REYES, investigadora del INIA Chile.
Uno de los ejemplos más representativos del potencial de esta variedad es el vino de secado al sol, una preparación tradicional que consiste en exponer las uvas al sol para concentrar azúcares y aromas antes de la vinificación. Durante el siglo XIX y antes de la Guerra del Pacífico (el conflicto armado entre Chile y la alianza de Bolivia y Perú, de 1879 a 1883), este vino dulce alcanzó gran prestigio en Chile. Su llegada a las principales ciudades se anunciaba con mucha antelación y se consideraba un producto de alta gama en el mercado nacional.
Con el paso de los años, la producción perdió importancia y se limitó principalmente a las zonas rurales donde se originó esta tradición. Actualmente, investigadores y productores trabajan para recuperar su reconocimiento y reposicionarla como un producto distintivo del patrimonio vitivinícola chileno.
De la chicha a los nuevos vinos de uva País.
Si bien la chicha sigue siendo una de las expresiones más conocidas de esta variedad, la uva País ha demostrado una notable versatilidad en la elaboración de vinos. Hoy en día, esta uva se puede utilizar para elaborar:
- Vinos rosados de campo
- Vinos de reserva de la región
- vinos secados al sol
- vinos sin alcohol
"Esta variedad se presta muy bien a otros productos vinícolas muy conocidos en la zona. En el mercado hay vinos espumosos de País de gran prestigio que merece la pena probar, además de vinos dulces, vinos secos y otros vinos", señaló Reyes.
Con el objetivo de fortalecer esta tradición, el INIA colabora con productores en proyectos diseñados para autenticar los vinos secados al sol y diferenciarlos de las imitaciones del mercado. La investigación incluye el desarrollo de perfiles químicos y organolépticos, así como protocolos para mantener la calidad del producto a lo largo del tiempo e incrementar su valor comercial.
Esta iniciativa busca proporcionar herramientas que beneficien a los pequeños productores y contribuyan a preservar una tradición vitivinícola única en Chile.
Resiliencia ante la sequía y el cambio climático.
Además de su valor patrimonial, la variedad de uva País posee características especialmente relevantes para la agricultura actual. Según los investigadores, esta variedad muestra una mayor tolerancia a la escasez de agua y a las altas temperaturas, condiciones cada vez más frecuentes debido al cambio climático. Muchos de sus viñedos se cultivan en secano, dependiendo principalmente del agua recogida durante las lluvias invernales.
Además, presenta una menor sensibilidad al oídio, uno de los principales hongos que afectan a la vid, lo que reduce la necesidad de tratamientos y fomenta una producción más sostenible.
Para los especialistas y productores, el principal reto consiste en cambiar la percepción histórica que existe sobre esta variedad y mostrar a los consumidores la diversidad de vinos que puede ofrecer.
Los viñedos centenarios de Maule, Ñuble y O'Higgins representan no solo un patrimonio agrícola y cultural, sino también una oportunidad para promover el desarrollo de las comunidades rurales que han conservado estas vides durante generaciones.
En un escenario donde los consumidores buscan autenticidad, origen y productos con identidad territorial, la variedad de uva País aparece como una de las grandes protagonistas del renacimiento del vino chileno, recuperando una historia que estuvo a punto de caer en el olvido.
