Estocolmo suma un templo del fuego junto a uno de los mejores restaurantes del mundo
En el corazón de Estocolmo, el mismo equipo que hizo de Frantzén uno de los nombres más respetados del panorama gastronómico mundial —el restaurante ocupa el puesto 38 en The World's 50 Best Restaurants 2025— se prepara para abrir un capítulo completamente nuevo.
El nuevo restaurante y bar, previsto para este verano, llega para sumarse a Brasserie Astoria dentro del mismo ecosistema gastronómico que ya opera el grupo en la capital sueca. La apuesta es clara: en lugar de sumar otra propuesta de alta cocina de vanguardia técnica, Emberlin gira hacia las técnicas de cocción más primitivas —parrillas, brasas, humo— pero aplicadas con el mismo nivel de precisión y disciplina que ha convertido a Frantzén en una referencia internacional.
La jugada tiene sentido dentro de una tendencia más amplia que se observa en varias capitales europeas: chefs de altísimo nivel técnico que deciden, en paralelo a sus proyectos insignia, abrir espacios más directos y menos ceremoniosos, donde el protagonismo pasa del emplatado milimétrico al calor real de las brasas. Para Estocolmo, ya consolidada como uno de los polos gastronómicos más interesantes del norte de Europa, Emberlin llega a reforzar esa reputación desde un ángulo distinto: el del fuego, sin artificios.
