Gambas al horno con ajo, limón y perejil
Mariscos al horno para una mesa festiva sin complicaciones.
- 24 patas
- 4 dientes de ajo
- aceite de oliva virgen extra
- deber
- perejil
- Pela y pica los dientes de ajo, luego colócalos en un mortero. Agrega 1 cucharada de perejil picado y una pizca de sal. Tritúralos hasta obtener una pasta suave, que servirá como base aromática. Vierte el jugo de limón y 2-3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Mezcla bien para emulsionar ligeramente los ingredientes. Esta mezcla aportará sabor, ayudará a que los langostinos se mantengan jugosos durante la cocción y creará una costra dorada en la superficie.
- Limpia y pela las gambas, dejando las cabezas y las puntas de las colas sin pelar. Esto mejora su presentación y ayuda a que conserven su jugosidad, ya que ambas partes actúan como protección durante la cocción.
- Forra el fondo de una bandeja de horno con papel vegetal para evitar que se peguen y facilitar la limpieza. Coloca las gambas encima, procurando que queden en una sola capa para que se cocinen uniformemente. Sazónalas ligeramente y cúbrelas con la mezcla de ajo y perejil, asegurándote de extenderla uniformemente sobre la superficie.
- Coloca la bandeja en el horno precalentado y hornea a 230 °C durante 5-7 minutos. No cocines demasiado para evitar que los langostinos se sequen. Estarán listos cuando cambien de color y las cabezas estén ligeramente doradas.
- Sirve las gambas y adorna con unas hojas de perejil fresco picado. Puedes acompañarlas con un chorrito de zumo de limón o con el jugo que haya quedado en la bandeja de horno.
Las gambas al horno se han convertido en un básico en muchas cocinas, una solución rápida y sencilla que funciona igual de bien para una cena informal o una comida festiva. Su tamaño, su abundante carne y su sabor suave permiten crear platos impresionantes sin complicaciones.
Da igual si las compras frescas o congeladas: con una buena marinada de ajo, limón y perejil, y unos minutos en el horno, el resultado es aromático y muy satisfactorio. Esta receta captura esa forma directa y práctica de cocinar marisco en casa, aprovechando al máximo todo lo que ofrece la gamba sin necesidad de técnicas complicadas.
Prepara la pasta de ajo, perejil y limón.
Pela los dientes de ajo, pícalos y colócalos en un mortero. Agrega una cucharada de perejil picado y una pizca de sal. Tritúralos hasta obtener una pasta suave que servirá como base aromática.
Agrega el jugo de limón y 2 o 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Mezcla bien hasta emulsionar ligeramente los ingredientes. Esta marinada aportará sabor, ayudará a que las gambas se mantengan jugosas durante la cocción y creará una costra dorada en la superficie.
Prepara las gambas
Coloca las gambas en la bandeja.
Forra el fondo de la bandeja de horno con papel de hornear para evitar que se pegue y facilitar la limpieza.
Coloca las gambas encima, procurando que queden en una sola capa para que se cocinen uniformemente. Sazónalas ligeramente y cúbrelas con la mezcla anterior, asegurándote de extenderla uniformemente sobre la superficie.
Hornea las gambas a alta temperatura para que queden jugosas.
Coloca la bandeja en el horno precalentado y hornea a 230 °C durante 5-7 minutos.
No las cocines demasiado para evitar que se sequen. Estarán listas cuando cambien de color y las cabezas estén ligeramente tostadas.
Sirve las gambas recién cocinadas y añade un toque final de perejil.
