Corteza de pastel de descarte de masa madre ondulante y mantecosa
El descarte de masa madre añade un ligero tangor a la corteza de pastel, equilibrando perfectamente rellenos dulces o salados. ¡Con estos consejos, tu corteza de pastel de descarte de masa madre será mantecosa, ondulante y deliciosa cada vez!
- 130 g de harina de uso general
- 1/2 cucharadita de sal
- 2 cucharaditas de azúcar
- 113 g de mantequilla fría sin sal
- 133 g de descarte de masa madre (frío, recién sacado de la nevera)
- Agua helada (si es necesario)
- También he escrito una entrada detallada sobre esta masa de tarta hecha solo con mantequilla, que es similar a esta masa de tarta hecha con masa madre de descarte. La única diferencia es que esta receta usa masa madre de descarte, pero todas las técnicas son prácticamente las mismas.
- Corta la mantequilla fría en trozos pequeños y guárdalos en el congelador mientras preparas otras cosas.
- En un bol, mezcla la harina, la sal y el azúcar. Añade los trozos de mantequilla.
- Usa un cortador de masa para mezclar la mantequilla con la mezcla de harina. También puedes usar los dedos para presionar y frotar los trozos de mantequilla contra la mezcla de harina para obtener migas gruesas y hojaldradas. Pero ya no deberías ver trozos de mantequilla sueltos.
- Añade los restos de masa madre fría al bol.
- Recomiendo usar una espátula de repostería para empezar a mezclar la mezcla de mantequilla y harina con los restos, doblando y presionando.
- No lo amases. No queremos que se desarrolle el gluten.
- Usa las manos para unir la masa lo mejor que puedas sin amasar. Puede que queden algunos grumos de harina seca, pero no pasa nada. Si está demasiado seca, puedes añadir un chorrito de agua helada, una cucharadita a la vez, e intentar unir la masa hasta que tenga un aspecto irregular. Transfiérela a una superficie de trabajo.
- Usa tus manos para presionar la mezcla de masa y formar una masa crujiente.
- Extiende la masa hasta formar un disco de aproximadamente 2,5 cm de grosor.
- Envuelve la masa en film transparente. Recomiendo envolverla doblemente para evitar que se seque y absorba olores en el refrigerador. Usa un rodillo para extenderla un poco y alisar los bordes agrietados.
- Enfríe en el refrigerador durante al menos 1 hora antes de extender la masa. Mejor aún si puede dejarla reposar toda la noche.
- La masa para tarta se puede conservar en el frigorífico de 3 a 5 días o en el congelador hasta 2 meses. Simplemente descongélela durante la noche en el frigorífico antes de usarla.
- Deja reposar la masa de tarta a temperatura ambiente durante unos minutos hasta que esté lo suficientemente flexible como para trabajar con ella y así no se agriete tanto al extenderla. Si se agrieta, no pasa nada, porque siempre puedes repararla.
- Enharina ligeramente la superficie de trabajo. Coloca un disco de masa para tarta encima. Espolvorea ligeramente la superficie de la masa con un poco de harina.
- Usa un rodillo para extender la masa en forma redonda (puede que no quede perfecta, jajaja), empezando desde el centro y extendiéndola hacia afuera hasta obtener un círculo de unos 28-30 cm de diámetro. No va a quedar perfecta, y no pasa nada, simplemente haz lo mejor que puedas.
- Engrasa con mantequilla un molde para tarta de 9 pulgadas por todos los lados. Coloca el rodillo en el centro de la masa extendida y dobla con cuidado la parte superior o inferior sobre el rodillo.
- Utilice el rodillo para levantar suavemente la masa.
- Colócala con cuidado sobre el molde para tarta preparado.
- Usa los dedos para ajustarla al molde. Deja que la masa cuelgue por los bordes.
- Puedes definir el borde con un tenedor para un diseño sencillo. Presiona las puntas del tenedor sobre la masa o, si prefieres un diseño ondulado, puedes usar los dedos. Asegúrate de que la masa se adhiera a la sartén.
- Cubra con film transparente y refrigere la base durante al menos 1 hora.
- Precaliente el horno a 230 °C (450 °F) si es un horno convencional o a 220 °C (430 °F) si es un horno de convección. Coloque la rejilla en el nivel más bajo.
- Esto también se conoce como horneado a ciegas. Coloca el molde para tarta sobre una bandeja para hornear. Cubre la masa con papel de horno o papel de aluminio. Rellénalo con pesas para tartas, frijoles secos o arroz. Yo uso pesas de vidrio (¡me encantan!). Esto evita que la masa se infle y se encoja demasiado durante el horneado.
- Coloca la bandeja para hornear en la rejilla inferior y hornea durante 25 minutos. Retira la bandeja del horno y colócala sobre una rejilla para enfriar durante unos 5 minutos. Luego, retira con cuidado los pesos para tartas. Deja que se enfríe completamente antes de rellenarla.
- Coloca la bandeja para hornear en la rejilla inferior y hornea durante 25 minutos. Luego, retira con mucho cuidado el papel o el papel de aluminio junto con los pesos. Usa las puntas de un tenedor para hacer algunos agujeros en la base de la masa y evitar que se infle.
- Vuelva a colocar la bandeja en el horno y hornee durante otros 5-7 minutos. La corteza debe estar dorada. Déjela enfriar completamente antes de rellenarla según la receta que esté utilizando.
Sourdough discard adds a subtle tang to the pie crust, perfectly balancing sweet or savory fillings. With these tips, your sourdough discard pie crust will be buttery, flaky, and delicious every time!
Don’t throw away sourdough discard!
Even though it’s called a “discard”, I don’t discard anything away. I utilize my sourdough discard to make these sourdough discard recipes. Using sourdough discard in pie crusts adds a unique layer of flavor, texture, and sustainability that makes it an appealing choice for bakers. Here’s why it’s a fantastic ingredient to incorporate into your pie crust: 1. Flavor Boost Sourdough discard adds a subtle tangy flavor to the crust, which balances both sweet and savory fillings beautifully. The natural acidity in sourdough gives a mild, pleasant tang that enhances the richness of the butter and other ingredients without overpowering the filling. For sweet pies, this touch of acidity complements fruity or creamy fillings, adding complexity to flavors like apple, berry, or custard. For savory pies or quiches, the sourdough’s tang pairs excellently with cheese, herbs, or hearty fillings. 2. Improved Texture The wild yeast and lactic acid bacteria in sourdough can help improve the texture of the crust. Sourdough discard creates a tender crumb structure due to the slight fermentation activity it introduces, which can result in a more delicate and slightly flakier crust. This is especially true when combined with cold butter, as the dough puffs up while baking, creating a tender, layered effect 3. Minimal Waste Using sourdough discard is a wonderful way to prevent food waste if you’re regularly feeding and discarding portions of your sourdough starter. Instead of tossing out the discard, you can put it to good use in a pie crust, adding nutrition and flavor to your recipes while being more sustainable. 4. Versatility Sourdough discard is mild enough that it works well in both sweet and savory pie crusts. This versatility makes it a valuable ingredient that bakers can experiment with to elevate many types of pies, from apple or pumpkin to savory quiches or pot pies.
