Artisan Wine Attraction, el gremio de bodegas que defiende el vino artesanal
Casi cien bodegas de Artisan Wine Attraction defienden un vino artesanal sin definición legal, hecho por un enólogo que también participa en el cultivo de la vid.
El término "artesanal" se ha usado en exceso en el marketing, pero la verdadera artesanía está experimentando un resurgimiento, y los vinos artesanales son su mejor ejemplo. El colectivo Artisan Wine Attraction lleva años reuniendo a casi un centenar de bodegas que siguen esta filosofía, y el tiempo y el mercado parecen estar dándoles la razón.
Pilar Higuero, directora de la bodega Lagar de Sabariz y una de las fundadoras del grupo, prefiere llamarlos "trabajadores del viñedo", un término muy típico en Málaga, donde incluso tienen su propia hermandad. "Estamos en el viñedo y en las ferias, podamos las vides, elaboramos el vino, nos encargamos del papeleo, gestionamos las redes sociales..."
Los "artesanos", como se autodenominan, son habituales en los principales eventos vinícolas españoles, luciendo sus delantales negros con letras rosas. Lo demostraron en la Barcelona Wine Week y, una semana antes, con uno de los stands más populares de Madrid Fusión, en The Wine Edition. Y no solo producen vinos que los amantes del vino anhelan probar; defienden una forma diferente de entender la industria.
En un momento en que la industria vinícola a gran escala experimenta un descenso en el consumo, estas bodegas parecen prosperar mucho mejor. Sus clientes son un público relativamente joven, que quizás beba menos, pero que desea disfrutar de vinos de mayor calidad y de maneras diferentes. Un enólogo lo resume así: «A mis 60 años, puedo decir esto: no quiero un cliente de esa edad que no beba vino, sino uno que preste atención a las etiquetas».
Algunas grandes bodegas han lanzado sus propias iniciativas. «De repente», comenta con sarcasmo, «todo el mundo encuentra un viñedo abandonado hace años y lo revive, presumiendo de producir solo unas pocas botellas. Ese vino nunca será artesanal». Según Artisan Wine Attraction, el vino artesanal tiene una producción limitada (hasta unas 60 000 botellas), no utiliza levaduras comerciales, tiene un bajo contenido de sulfitos y requiere una intervención mínima. No es una categoría legal ni una etiqueta certificada.
«Si no eres artesano, no eres viticultor; eres una empresa que se dedica a otra cosa, ya sea a producir y vender componentes informáticos o a la producción de vino», señala Higuero desde su bodega en Galicia. Tampoco son vinos naturales: «Casi todos los vinos sin sulfitos saben a puré de manzana; pierden toda la esencia de la variedad de uva y del terruño». La asociación agrupa a casi cien bodegas, que se unen por recomendación de dos miembros. «No somos competidores», subraya Higuero. «Somos colaboradores, y parte de nuestro código es que nos ayudamos mutuamente cuando es necesario».
En la última edición de Madrid Fusión The Wine Edition, una cata dirigida por Santi Rivas, gran defensor de estos vinos, reunió a una decena de bodegas: los cavas de Maria Rigol Ordi, el albariño La Floración de Lagar de Pedregales, el brisado Camino Llano de Vinos Llámalo X, entre Albacete y La Palma, el andorrano Pinot Noir de Casa Auvinyà y los Vinos del Viento, del californiano Michael Cooper en Aragón.
«No tenemos etiquetas, tenemos delantales», bromea Higuero. Son, sencillamente, artesanos del vino, no una marca ni una moda pasajera, como nos recuerdan en su manifiesto.
