El truco infalible para revivir los bagels rancios
Aunque puede haber cierto debate sobre si tostar o no los bagels, un poco de calor puede ser justo lo que necesitas para refrescar el pan del día anterior. Si notas que tus bagels tienen una corteza dura, puedes rociarlos con un poco de agua.
Una vez que el bagel esté bien impregnado de glaseado, es hora de calentarlo. Ya sea que uses un horno convencional o un horno tostador, la temperatura debe estar a 175 grados Celsius (350 grados Fahrenheit). Coloca el bagel dentro del horno y déjalo calentar durante cinco minutos.
El calor evaporará las gotas de agua, pero no antes de que el interior se haya rehidratado por completo. Una vez que tu bagel esté listo, puedes cortarlo por la mitad y untarlo con tu crema para untar preferida.
Los bagels congelados también pueden usar este truco.
Según The Baltimore Sun, este método también sirve para descongelar bagels. El proceso es prácticamente el mismo, pero puede requerir un poco más de calor. Una vez que saques el bagel del congelador, déjalo descongelar durante aproximadamente una hora. Luego, pásalo por agua y mételo en el horno.
Sin embargo, al trabajar con bagels congelados, conviene subir la temperatura a 200 grados Celsius (400 grados Fahrenheit). Este aumento de temperatura permitirá que el bagel pase rápidamente de congelado a esponjoso. Después de unos cinco minutos, puedes comprobar si el agua se ha evaporado por completo, obteniendo así un bagel perfectamente listo.
A medida que el agua se calienta, se convierte en vapor dentro del horno, y ese vapor asegurará que tu bagel tenga una corteza crujiente y un interior suave y esponjoso. Pero los bagels no son los únicos alimentos que se benefician de un poco de agua adicional: el vapor también puede hacer que el arroz cocinado en el microondas quede más esponjoso.
Evita que tus bagels se pongan rancios.
Si bien este truco puede ser útil para revivir bagels ligeramente rancios, existen varias maneras de evitar que el pan se ponga duro desde el principio. Dejar los bagels recién horneados a temperatura ambiente durante la noche puede endurecerlos, por lo que es importante guardarlos en un recipiente o bolsa hermética para ralentizar este proceso.
Además, congelar los bagels puede ser una excelente manera de preservar su calidad, aunque es recomendable cortarlos antes de congelarlos, ya que pueden resultar demasiado duros para cortarlos una vez descongelados.
Sin embargo, guardar los bagels en el refrigerador puede hacer que se pongan duros más rápido, especialmente si aún están calientes al guardarlos. El aire moderadamente frío del refrigerador hará que el pan se seque más rápidamente, lo que resultará en una comida poco apetecible.
Si te apetece un bagel del día anterior lo más esponjoso y fresco posible, añadirle un poco de humedad antes de calentar el desayuno puede ser la mejor opción.
